miércoles, 22 de febrero de 2012

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 5, 20-–6, 2

Hermanos: Nosotros somos embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: déjense reconciliar con Dios. A Aquél que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por Él. Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque Él nos dice en la Escritura: "En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí". Éste es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación.


 Palabra de Dios.

 ¿Hacia dónde vamos? ¡La Pascua nos espera! Será el colmo y la dicha final de nuestro viaje cuaresmal. Cristo, porque subirá con la cruz sobre sus hombros y luego con su cuerpo al madero, se merece que preparemos esos días con intensidad; sin nada que distorsione la grandeza de esas jornadas; con el corazón repleto de sentimientos de reconciliación, paz y agradecimiento. Sería bueno, como si fuésemos veleros, que en estas semanas nos dejemos empujar por el viento del Espíritu. Que nos sacudamos nuestras perezas y tentaciones. Que saquemos a flote nuestra vida.

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