miércoles, 6 de febrero de 2013

SALMO RESPONSORIAL 102, 1-2. 13-14. 17.18a


 


R.    El amor del Señor permanece para siempre.

Bendice el Señor, alma mía,
que todo mi ser bendiga su santo Nombre;
bendice al Señor, alma mía,
y nunca olvides sus beneficios. R.

Como un padre es cariñoso con sus hijos,
así es cariñoso el Señor con sus fieles;
Él conoce de qué estamos hechos,
sabe muy bien que no somos más que polvo. R.

Pero el amor del Señor permanece para siempre,
y su justicia llega hasta los hijos y los nietos
de los que lo temen
y observan su Alianza. R.

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