domingo, 27 de diciembre de 2015

Lectura de la primera carta de san Juan 3, 1-2. 21-24




Queridos hermanos:
¡Miren cómo nos amó el Padre!
Quiso que nos llamáramos hijos de Dios,
y nosotros lo somos realmente.
Si el mundo no nos reconoce,
es porque no lo ha reconocido a él.

Queridos míos, desde ahora somos hijos de Dios,
y lo que seremos no se ha manifestado todavía.
Sabemos que cuando se manifieste,
seremos semejantes a El,
porque lo veremos tal cual es.

Queridos míos,
si nuestro corazón no nos hace ningún reproche,
podemos acercamos a Dios con plena confianza,
y Él nos concederá
todo cuanto le pidamos,
porque cumplimos sus mandamientos
y hacemos lo que le agrada.
Su mandamiento es éste:
que creamos en el nombre de su Hijo Jesucristo,
y nos amemos los unos a los otros como Él nos ordenó.
El que cumple sus mandamientos
permanece en Dios,
y Dios permanece en él;
y sabemos que Él permanece en nosotros,
por el Espíritu que nos ha dado.

Palabra de Dios.




Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios, pues, ¡lo somos! Los cristianos formamos, como Iglesia, una familia de Dios, cuya cabeza es Cristo Jesús. Todos nos sabemos hijos del mismo Dios y todos queremos ser hermanos del mismo Salvador Jesucristo. Somos hijos de Dios que vivimos dentro de una misma familia cristiana, por lo que todos nosotros deberemos saber comportarnos como miembros de una misma familia. Nuestras diferencias personales o grupales no deben nunca romper nuestra unión familiar que, por encima de todo, debe manifestarse en el amor mutuo, en el respeto y la comprensión entre todos nosotros. Presididos por nuestra cabeza, que es Cristo, todos debemos trabajar en la misma dirección, que no puede ser otra que la predicación del reino de Dios. Por Cristo y con Cristo debemos vivir como hermanos que buscan siempre predicar el evangelio y hacerlo realidad en nuestro mundo. Yo creo que este es un buen propósito que debemos hacer todos los cristianos, en este día de la festividad de la Sagrada Familia.
 
Gabriel González del Estal




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