martes, 2 de febrero de 2016

Lectura de la carta a los Hebreos 2, 14-18



Hermanos:
Ya que los hijos tienen una misma sangre y una misma carne, Jesús también debía participar de esa condición, para reducir a la impotencia, mediante su muerte, a aquél que tenía el dominio de la muerte, es decir, al demonio, y liberar de este modo a todos los que vivían completamente esclavizados por el temor de la muerte.
Porque Él no vino para socorrer a los ángeles, sino a los descendientes de Abraham. En consecuencia, debió hacerse semejante en todo a sus hermanos, para llegar a ser un Sumo Sacerdote misericordioso y fiel en el servicio de Dios, a fin de expiar los pecados del pueblo.
Y por haber experimentado personalmente la prueba y el sufrimiento, Él puede ayudar a aquéllos que están sometidos a la prueba.

Palabra de Dios.


"El Señor por medio del autor de la carta a los Hebreos nos hace entender cuál es el proyecto de hombre perfecto en la mente divina: El que es fiel a su voluntad hasta el final y deja a un lado sus rebeldías.

Jesucristo, el Hijo de Dios, no es una ilusión de hombre, es hombre verdadero que, para salvarnos entrega su vida en oblación pura y perfecta al Padre Dios para el perdón de nuestros pecados. Desde entonces la muerte ya no será un final inexorable, sino sólo un paso hacia la resurrección.

El diablo, dueño de la muerte, ha sido vencido.

Quien deposite su fe en Cristo caminará hacia la resurrección y hacia la gloria eterna siendo heredero, junto con Él, de la Gloria que posee, recibida del Padre. Para eso el Hijo de Dios se hizo uno de los nuestros y, a pesar de ser nosotros pecadores, se hizo hermano nuestro y sufrió la angustia de la muerte, resumen de todos los miedos humanos.

Al resucitar y entrar en su gloria nos ha descubierto el misterio oculto desde siglos: que estamos llamados no a morir sino a vivir eternamente con Él a pesar de que, en algún momento, la vida pudiese convertirse en algo desesperante. En esos momentos hemos de aprender a no dar marcha atrás recordando las palabras del resucitado: era necesario que el Hijo del Hombre padeciera todo esto para entrar así en su Gloria." 

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