martes, 2 de febrero de 2016

Lectura de la profecía de Malaquías 3, 1-4


Así habla el Señor Dios:
Yo envío a mi mensajero,
para que prepare el camino delante de mí.
Y en seguida entrará en su Templo
el Señor que ustedes buscan;
y el Ángel de la alianza que ustedes desean
ya viene, dice el Señor de los ejércitos.
¿Quién podrá soportar el Día de su venida?
¿Quién permanecerá de pie cuando aparezca?
Porque Él es como el fuego del fundidor
y como la lejía de los lavanderos.
Él se sentará para fundir y purificar:
purificará a los hijos de Leví
y los depurará como al oro y la plata;
y ellos serán para el Señor
los que presentan la ofrenda conforme a la justicia.
La ofrenda de Judá y de Jerusalén será agradable al Señor,
como en los tiempos pasados, como en los primeros años.

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

 El profeta Malaquías, en el siglo V antes de Cristo, anuncia cómo Dios enviará a un mensajero suyo, que "entrará en su Templo" como "Angel de la alianza". El pasaje ha sido elegido precisamente en el día que recordamos cómo Jesús entra por primera vez en el recinto del Templo de Jerusalén. Todavía no con las características de que hablaba el profeta, en plan de purificación y reforma radical, "como el fuego de fundidor" o como "lejía de los lavanderos", porque es un niño de pocos días. Pero luego, cuando ya esté actuando en su misión mesiánica, sí entrará con autoridad y palabra profética.

P. Juan R. Celeiro

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