domingo, 7 de febrero de 2016

Lectura del libro de Isaías 6, 1-2a. 3-8



El año de la muerte del rey Ozías, yo vi al Señor sentado en un trono elevado y excelso, y las orlas de su manto llenaban el Templo. Unos serafines estaban de pie por encima de El. Cada uno tenía seis alas. y uno gritaba hacia el otro:
«¡Santo, santo, santo es el Señor de los ejércitos!
Toda la tierra está llena de su gloria».
Los fundamentos de los umbrales temblaron al clamor de su voz, y la Casa se llenó de humo. Yo dije:
«¡Ay de mí, estoy perdido!
Porque soy un hombre de labios impuros,
y habito en medio de un pueblo de labios impuros;
¡y mis ojos han visto al Rey, el Señor de los ejércitos!»
Uno de los serafines voló hacia mí, llevando en su mano una brasa que había tomado con unas tenazas de encima del altar. Él le hizo tocar mi boca, y dijo:
«Mira: esto ha tocado tus labios;
tu culpa ha sido borrada
y tu pecado ha sido expiado».
Yo oí la voz del Señor que decía: «¿A quién enviaré y quién irá por nosotros?» Yo respondí: «¡Aquí estoy: envíame!»

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

 La vocación cristiana es siempre un misterio. Dios lleva la iniciativa. En el caso de Isaías, un joven de unos veinticinco años, de una familia noble de Jerusalén, es Dios quien le llama, y él responde "aquí estoy, envíame". También hoy, el Dios todo santo y todopoderoso es a la vez el Dios cercano, que quiere comunicar su vida a todos y para ello se sirve de colaboradores y sigue llamando a hombres y mujeres que contesten "aquí estoy, envíame" y se dispongan a trabajar como testigos de Cristo en medio de la sociedad, tratando de ganar a otros a la fe. Tal vez esta llamada no revestirá la solemnidad de la de Isaías, en el marco de la liturgia del Templo y con una visión del Trono de Dios, sino que será sencilla, como la de los primeros apóstoles: una llamada desde su mismo trabajo diario a otro más amplio al que les invita Jesús. Pero siempre es una llamada, siempre supone una misión no fácil y siempre pide una respuesta generosa.


P. Juan R. Celeiro


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Buscar este blog