domingo, 13 de marzo de 2016

Lectura del libro de Isaías 43, 16-21


 


Así habla el Señor:
el que abrió un camino a través del mar
y un sendero entre las aguas impetuosas;
el que hizo salir carros de guerra y caballos,
todo un ejército de hombres aguerridos;
ellos quedaron tendidos, no se levantarán,
se extinguieron, se consumieron como una mecha.
No se acuerden de las cosas pasadas,
no piensen en las cosas antiguas;
Yo estoy por hacer algo nuevo:
ya está germinando, ¿no se dan cuenta?
Sí, pondré un camino en el desierto
y ríos en la estepa.
Me glorificarán las fieras salvajes,
los chacales y los avestruces;
porque haré brotar agua en el desierto
y ríos en la estepa,
para dar de beber a mi Pueblo, mi elegido,
el pueblo que Yo me formé
para que pregonara mi alabanza.
Palabra de Dios.


Reflexionando juntos

 Isaías anuncia poéticamente las intenciones de Dios: caminos abiertos por el mar y por el desierto, ríos de agua en parajes estériles y secos, agua que apaga la sed, alegría, libertad. Y pide a los israelitas una actitud de novedad y valentía. La comunidad cristiana debería escuchar hoy con oídos nuevos la voz profética que nos invita a no tener miedo, a mirar hacia delante, a ver en las circunstancias de la historia actual, que parecen condenadas a la esterilidad, también signos de vida y de renovación. Estamos a punto de entrar en la Pascua, que es vida nueva para Cristo y para nosotros. ¿No creemos en los "cielos nuevos y en la tierra nueva" que Cristo quiere realizar también este año?

P. Juan R. Celeiro 
 

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