lunes, 4 de abril de 2016

Lectura del libro de Isaías 7, 10-14; 8, 10




El Señor habló a Ajaz en estos términos:
«Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas».
Pero Ajaz respondió:
«No lo pediré ni tentaré al Señor».
Isaías dijo:
«Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la virgen está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel, que significa Dios está con nosotros».

Palabra de Dios.


Reflexionando juntos

 El profeta le ofrece al rey Acaz, en el siglo VII antes de Cristo, la ayuda de Dios para la solución de sus problemas. Pero el rey se fía más de su alianza militar con los asirios. Y entonces es cuando el profeta le anuncia un signo: una muchacha -que luego en griego se tradujo por "virgen"- dará a luz a un niño. Este niño pudo ser, históricamente, el hijo de Acaz, Ezequías, pero los judíos lo interpretaron como figura del futuro Mesías, porque Isaías, en este pasaje, ya le llama "Emmanuel", el "Dios-con-nosotros".

P. Juan R. Celeiro

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