domingo, 10 de abril de 2016

Lectura del libro del Apocalipsis 5, 11-14




Yo, Juan, oí la voz de una multitud de Ángeles que estaban alrededor del trono, de los Seres Vivientes y de los Ancianos. Su número se contaba por miles y millones, y exclamaban con voz potente:
«El Cordero que ha sido inmolado
es digno de recibir el poder y la riqueza,
la sabiduría, la fuerza y el honor, la gloria y la alabanza».

También oí que todas las criaturas que están en el cielo, sobre la tierra, debajo de ella y en el mar, y todo lo que hay en ellos, decían:
«Al que está sentado sobre el trono y al Cordero,
alabanza, honor, gloria y poder,
por los siglos de los siglos».

Los cuatro Seres Vivientes decían: «¡Amén!», y los Ancianos se postraron en actitud de adoración.

Palabra de Dios.

Al que se sienta en el trono y al Cordero, la alabanza, el honor, la gloria y el poder por los siglos de los siglos. El Cordero aparece aquí como imagen del siervo de Yahvé y, por extensión, imagen del Jesús Pascual. En este tiempo de Pascua, alabemos nosotros también a Jesús, el cordero pascual, de quien ha nacido la Iglesia de la que todos nosotros formamos parte. Tratemos de ser nosotros mansos y humildes como nuestro Maestro y Fundador, Jesús, y rindámosle el homenaje de nuestra devoción y de nuestro amor.

Gabriel González del Estal
www.betania.es


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