domingo, 15 de mayo de 2016

Fiesta de Nuestra Señora del Rocio y María Santísima Della Libera



La Virgen del Rocío es una pequeña talla, que se venera en la ermita de El Rocío (Almonte, Huelva, Andalucía) desde el siglo XIII. Su popularidad es grande en todo el mundo, ya que su veneración ha dado lugar a la romería más importante de España, que en la actualidad congrega cada año a más de un millón de personas.


Actualmente hay mas de 80 Hermandades con esta titular, cada una con su propia imagen de la Virgen del Rocío y el Rocío es sinónimo de peregrinación y romería.

La devoción a la SANTÍSIMA VIRGEN DEL ROCÍO constituye, por su tradición y su contenido espiritual, un cauce extraordinario de espiritualidad cristiana. La experiencia lo demuestra el testimonio de tantas personas que han desarrollado y vivido su fe por este camino.
Todas las Hermandades Rocieras tienen prácticas religiosas durante todo el año, dirigidas por su Capellán como la celebración de la Misa semanalmente, rosarios, etc. que dan testimonios de que la vida del rociero no es más que la vida de un cristiano que intenta acercarse a Dios a través de su madre y todo ello con el talante alegre de nuestra tierra.

La Hermandad de Almonte España, provincia de Huelva, es hoy la heredera de la historia devocional de Nuestra Señora del Rocío, a ella le compete la administración y organización de los cultos y Romería y como asociación pública de la Iglesia, es probablemente la de mayor poder de convocatoria de todo el orbe católico.

cuadro de la aparicion de la virgen del rocio

EL HALLAZGO

La historia del Rocío ha estado envuelta en una leyenda, como ocurre con otras muchas advocaciones, que viene recogida en la Reglas de la Hermandad Matriz de 1758:
«Entrado el siglo XV de la Encarnación del Verbo Eterno, un hombre que, o apacentaba ganado o había salido a cazar, hallándose en el término de la Villa de Almonte, en el sitio llamado de La Rocina (cuyas incultas malezas le hacían impracticables a humanas plantas y sólo accesible a las aves y silvestres fieras), advirtió en la vehemencia del ladrido de los perros, que se ocultaba en aquella selva alguna cosa que les movía a aquellas expresiones de su natural instinto.

Penetró aunque a costa de no pocos trabajos, y, en medio de las espinas, halló la imagen de aquel sagrado lirio intacto de las espinas del pecado, vio entre las zarzas el simulacro de aquella Zarza Mística ilesa en medio de los ardores del original delito; miró una Imagen de la Reina de los Ángeles de estatura natural, colocada sobre el tronco de un árbol. Era de talla y su belleza peregrina. Vestíase de una túnica de lino entre blanco y verde, y era su portentosa hermosura atractivo aún para la imaginación más libertina.

Vino a Almonte y refirió todo lo sucedido con la cual noticia salieron el clero y el cabildo de esta villa y hallaron la santa imagen en el lugar y modo que el hombre les había referido, notando ilesa su belleza, no obstante el largo tiempo que había estado expuesta a la inclemencia de los tiempos, lluvias, rayos de sol y tempestades.
Poseídos de la devoción y el respeto, la sacaron entre las malezas y la pusieron en la iglesia mayor de dicha villa, entre tanto que en aquella selva se le labraba templo.».


EL TEMPLO

Hoy la historia sitúa los orígenes del Rocío dos siglos antes y todo indica que fue el mariano monarca Alfonso X el Sabio quien pudiera haber erigido aquella primera ermita, tras su conquista de Niebla en 1262, mandando colocar allí la bella imagen de la Virgen.

Las crónicas históricas cuentan que el rey Alfonso X el sabio, allá por el año 1270 mandó erigir una ermita consagrada a la Virgen en el lugar llamado de Las Rocinas, que había sido reconquistado a los árabes. Las mismas crónicas relatan cómo en esos mismos lugares, el rey creó un coto de caza, atraído por la belleza del lugar y la cantidad de ciervos existente. Este coto se conoce hoy como Coto de Doñana.
Aquella ermita de diez varas de largo y del estilo mudéjar andaluz sus muros de tapial, las jambas y roscas de los arcos, de ladrillo a la morisca, con grueso tendel ;la cubierta toda de madera. En su interior, humilde y sencillo, es grato y placentero, sobre el piso ladrillado se eleva con tres escalones de bordillos vidriado de verde.
Aquella primera ermita duró hasta el terremoto de Lisboa, en 1755, que la dejo en ruina, la virgen del Rocío fue llevada a Almonte y estuvo allí durante dos años seguidos, celebrándose allí la Romería del Rocío en el pueblo Almonteño, la reforma de la ermita acabaron en el año 1758.
Unos años más tarde, en 1760 se bendijo un Santuario de dimensiones mayores y orientado de Este a Oeste, era de estilo mudéjar, pero su fachada tenía algunos elementos barrocos. En esta nueva Ermita, también fueron necesarias reformas significativas que tuvieron lugar en 1915, hasta que finalmente se procedió a su demolición para construir el actual Santuario.

El año 1964 se colocó la primera piedra del actual Santuario, siendo entonces Obispo de la Diócesis Monseñor Cantero Cuadrado. El Santuario es de estilo barroco, si bien se podría denominar barroco- rural sevillano.

La Virgen del Rocío entró en su nuevo Santuario el día 12 de abril de 1969, y fue bendecido por el Obispo de Huelva Don José María García Lahiguera.
El día 28 de mayo de 1999, tuvo lugar un acto de presentación al pueblo de Almonte del nuevo retablo de la Virgen, que apareció por ver primera en su nuevo Camarín. El 14 de junio de ese mismo año, se cumplía el sexto aniversario de la visita del Papa al Rocío, y el retablo se bendijo solemnemente por Monseñor Don Ignacio Noguer Carmona, Sr. Obispo de Huelva.
El 8 de junio de 1919 tuvo lugar uno de los acontecimientos mas significativos e importantes en la historia rociera: La Coronación Canónica de Nuestra Señora del Rocío.

El día 14 de junio de 1993, su Santidad Juan Pablo II se arrodillaba para orar ante la Reina de las Marismas. El Papa bendijo cada uno de los Simpecados de todas las Hermandades que se encontraban allí. Se mostró como un rociero más, fue claro y contundente en su mensaje, hermoso desde la primera a la última palabra y pidió a los rocieros que fuéramos evangelizadores de Cristo y Testimonio de Amor a María.

virgen-del-rocio

LA TALLA

La Virgen del Rocío responde en su interior a una talla completa, de finales del siglo XIII, que por la coincidencia cronológica, parece que es la imagen primitiva que Alfonso X el Sabio colocara aproximadamente en el año 1280, que fue además, cuando se levantó la primera Ermita.

Desde finales del siglo XVI, principios del XVII, la Virgen del Rocío comenzó a ser vestida como la vemos en la actualidad. Entonces, siguiendo el gusto de la época, y según la moda de los Austrias, se adaptó a la imagen con ropas de ricos brocados y telas bordadas con detalles de inigualable belleza.
Las prendas que comprende su atuendo son la saya, también conocida como basquiña, que tiene forma de campana y no lleva pliegues ni arrugas; el corpiño ajustado en el cuerpo y la gola que da forma a su rostrillo y se transforma en el mismo. Las sobremangas, adaptadas a los brazos, son amplias y deja asomar la manga por debajo. El velo de las vírgenes cubre su cabeza y el manto parte desde sus hombros.
A esto hay que sumar otros elementos realizados en orfebrería como son la media luna, la Ráfaga, el cetro y su corona.
Este cambio resultó muy positivo, aunque cuando se produjeron tuvieron el desacuerdo de los más ortodoxos de entonces, sin embargo estéticamente es todo un deleite a los ojos y una gran riqueza para el arte sacro.


LA HERMANDAD DEL ROCÍO

La Hermandad matriz de la Virgen es la de Almonte, se creó en el siglo XV bajo la protección del venerable Clero y la Corporación Municipal de la Villa de Almonte, esta hermandad se llamaba entonces “Cofradía de Ntra. Sra. de las Rocinas” el primer documento escrito de dicha hermandad data del año XVII en el año 1640.

El año 1653, un 29 de junio, festividad de San Pedro, Nuestra Señora de las Rocinas es nombrada, en una Función Solemne, Patrona de la Villa de Almonte (Huelva).
La Hermandad Matriz de Almonte porta sobre sus hombros la difícil misión de difundir la devoción a la Blanca Paloma ya la vez condicionar la masiva llegada de nuevos rocieros a unas leyes no escritas, que se encuentran sostenidas en una sólida y centenaria tradición, y evitar que se desvirtúe una de las más puras manifestaciones de religiosidad popular de Andalucía.
Es también la Hermandad Matriz de Almonte la encargada de aceptar como filial a las nuevas hermandades rocieras, que estos tiempos proliferan por medio mundo, procurando que se sientan plenamente integradas en el seno de la numerosa familia rociera.
Entre las funciones de la Hermandad de Almonte se encuentran la de cuidar la ermita, la casa de la Virgen; la de custodiar sus vestidos y exvotos; organizar los cultos y por encima de todas sus obligaciones, la Hermandad Matriz de Almonte tiene encomendado por su pueblo el cuidado de su patrona, la protección de la Virgen del Rocío.
La importancia actual de la Hermandad Matriz de Almonte, no reside tanto en la antigüedad de su fundación como en haber sido capaz de erigirse en la legítima heredera de las atribuciones que otros momentos de la historia ostentaron el ayuntamiento de Almonte y la iglesia.
despedida-de-la-virgen-del-rocio

TRASLADOS A ALMONTE

Los traslados de la virgen del Rocío a su pueblo de Almonte viene desde cientos de años, la aldea del Rocío se encuentra a 4 leguas del pueblo de Almonte, cuando Almonte le ocurría algún hecho triste como epidemias, guerras, sequías, malas cosechas, hambre…Almonte iba a por su patrona, la virgen del Rocío, donde permanecía el tiempo necesario en la parroquia de Almonte, donde se le celebraba cultos y misa, y después era de nuevo llevada a la virgen hacia la ermita del Rocío.

El primer documento escrito sobre un traslado es en el año 1607, donde un documento dice que la virgen sea traída hasta el pueblo de Almonte por “Sequía”, el día 21 de Abril de 1607, aunque a la virgen del Rocío se la trasladaba muchísimos antes del 1607 pero no hay ningún documentos escrito sobre esos traslados.
Son los numerosos traslados de la virgen del Rocío hacia Almonte desde la primera referencia escrita hasta los días de hoy en este siglo XXI, muchos traslados por motivos tristes como de alegrías, la virgen del Rocío podía venir en un año en tres ocasiones hasta Almonte, este hecho ocurrió en el año 1738 donde queda recogido en un documento, la estancia podía ser corta o larga según por el motivo de que se trajera a la virgen, no venia Almonte todos los años, podía venir cada un año o tres hasta incluso se podía llegar a no visitar a Almonte en treinta años.
A mediados del siglo XX, el pueblo de Almonte decide que cada siete años, la virgen del Rocío visite a su pueblo se trata, pues, de una tradición reciente pero sabia que el pueblo Almonteño acepta sin imposición. El carácter de rogativa que justificaban los traslados de los siglos XVII y XVIII e incluso XIX van perdiendo sentido.

Esta tradición de traer a la virgen del Rocío a su pueblo de Almonte, data del año 1949, desde ese año a la virgen del Rocío es trasladada a su pueblo Almonteño de siete en siete años.

Cuando surge esta nueva tradición de los siete años, la virgen es trasladada en agosto en fechas del conocido Rocío chico, en esa fecha es trasladada a Almonte, allí permanece 9 meses, dos semanas antes de la romería del Rocío la virgen sale en procesión vestida de reina por el pueblo de Almonte, donde recorre las calles Almonteñas, una semana después, es de nuevo vestida de pastora, y es trasladada de nuevo a la aldea del Rocío, para que a sin una semana después se celebre la tradicional romería de Almonte, la romería del Rocío.
Durante este camino hacia el pueblo, la Virgen va tapada para que el polvo que se levanta no dañe su estructura. Los adornos del Paso es tradición que sean llevados por las ancianas almonteñas, conocidas popularmente como “las abuelas almonteñas”. El camino de ida es nocturno, está salpicado de hogueras y se hace campo a través por sitios previamente determinados, que cada siete años constituyen el mismo itinerario.
Al llegar a Almonte, la Virgen es colocada sobre una tarima, para ser bien vista por todos, en el lugar llamado “El Chaparral”. Allí, el párroco del pueblo es el encargado de quitarle a la Virgen el guardapolvo que la cubrió en el camino, y el velo que tapó su cara. La tradición manda que el velo ha de ser quitado en el momento en que el primer rayo solar del día ilumine el rostro de la Señora. En ese momento cientos de trabucos y escopetas, disparan salvas en honor de la Virgen.


ROMERÍA DE PENTECOSTÉS

La Romería es el acontecimiento más importante del año rociero. Pero es Romería de Pentecostés, es decir, reunión del pueblo para celebrar, con María, su Madre, la venida del Espíritu Santo. Se calcula que, en los últimos años, la asistencia de personas a la romería se acerca al millón y medio de personas.

Los actos oficiales de la romería comienzan la mañana del Sábado anterior a Pentecostés haciendo su presentación las Hermandades ante la Virgen del Rocío, representada por la Hermandad Matriz, que las acoge en su nombre.
El siguiente acto es el Rosario que reza el pueblo de Almonte, en la noche del sábado, con el fín de invitar a las Hermandades Filiales congregadas a participar en el Rosario del Domingo. En la mañana del Domingo de Pentecostés se celebra lo que constituye el acto central de la Romería: la Misa Pontificial presidida por el Obispo de Huelva – y concelebrada por los Capellanes de las Hermandades- ante el retablo que forman los SIMPECADOS de las mismas. Por la noche se celebra el Rosario con todas la Hermandades Filiales. La Romería culmina con la salida procesional, a hombros de los almonteños, de la Virgen del Rocío que visita a sus Hermandades.
El lunes de Pentecostés de cada año, la Virgen sale en procesión por las calles de la aldea, portada a hombros de los almonteños. Este acto pone fin a la peregrinación, y tras él los peregrinos inician el camino de vuelta a sus respectivos puntos de partida.
Distintos actos del camino y la procesión se han hecho tremendamente populares, como el paso de las hermandades por el Río de Quema, la presentación de todas las congregaciones ante la hermandad matriz ya en la aldea, el salto de la reja por parte de los almonteños para sacar la Virgen en procesión…
Entre los rocieros es un honor poder acercarse y un gran honor poder llevarla sobre los hombros aunque sea solo un instante, cosa nada fácil por la cantidad de gente que se acumula a su alrededor. Aunque siempre que un fiel forastero se lo pida a algún almonteño, suelen abrirle paso para que pueda realizar su promesa o deseo de portar a la patrona de Almonte.




María Santísima Della Libera




LA IGLESIA De. S. MARIA SANTISSIMA DELLA LIBERA

Historia

Un hecho de extraordinaria importancia en la historia de Colle es el origen de la construcción de la iglesia de S. Maria della Libera. Estamos en el lejano noviembre de 1439. Hace tiempo que las tropas de Alfonso I, rey de Nápoles y las de Renato de Anjou, pretendiente al trono, se enfrentan. Los condotieros y capitanes de tropas mercenarias están de ambos lados. Para dar una mano a Renato de Anjou acude Giacomo Caldora. Un famoso condotiero perteneciente a una familia noble apruzzese de las más poderosas de la Italia meridional. Poseía grandes propiedades que iban desde el valle del Sangro en los Abruzos al Tavoliere delle Puglie. Después de aprender el arte de la guerra bajo la dirección de Braccio da Montone, formo su propio grupo de mercenarios colocándose al comienzo al servicio de Aragón en contra de la Casa de Anjou, y después al servicio de este ultimo en contra de Alfonso I. Llegando a combatir a su anterior maestro Braccio da Montone, a quien derrotó en junio de 1424 en L´Aquila. El 15 de noviembre 1439, lo encontramos a las puertas de Colle. Lo que sucedió viene relatado por tres cronistas. Ludovico Raymo, en su crónica “Successi veri”, menciona la muerte del Caballero Caldora en las puertas de Colle. Ciarlante retoma el hecho pero lo informa con algunos agregados. El historiador Costanzo Incece, en cambio, es un minucioso portavoz del acontecimiento, escribe: “Caldora tomó el camino de Benevento, con la esperanza que al cambiar la ruta, poder así engañar al enemigo y pasar; entre tanto comenzó a extorsionar a los castillos del valle, y al enterarse qué todos llevaban suministros a su ejército, salvo el de Colle, que era de la casa de la Leonessa devota del rey Alfonso, se trasladó allí para asediarlo y prometió a los soldados el saqueo. Los de Colle, aterrorizados, que no creían que un ejército hiciera eso, cuando vieron acercarse a los que había mandado, enviaron a su encuentro al mas anciano para pedir perdón y compasión, y negociar para evitar el saqueo. Los mando a que hicieran acuerdo con los capitanes y soldados, y mientras lo intentaban, y él se paseaba por el lugar, hablando con el conde de Altavilla y Cola de Ofieri, del mundo que podía tener de trasladarse a Nápoles, le cayo la cabeza sobre el pecho, y necesito que el Comandante lo sostuviera sobre el caballo para no caerse, y descendiendo del monte, fue necesario que varios lo llevaran a su tienda, donde unas horas después murió siendo el 15 noviembre de 1439. Los soldados espantados por esa muerte imprevista, tomaron su cuerpo, abandonando la zona y lo velaron en Sulmona. Colle así se salvó del pillaje. Como muestra de agradecimiento, los Collesi construyeron una iglesia a Nuestra Señora de la Libera, fuera de las murallas de la ciudad, exactamente en la misma zona donde se habían detenido las tropas sitiadoras de Caldore.


El culto


El culto de la Madonna della Libera se afirmó, no sólo en Colle, sino también en las regiones vecinas. No sabemos si en la iglesia hubo originalmente un cuadro o una estatua. Ciertamente, la invocación y el culto propiciatorio de la Virgen adoptaron diversas formas en función de la evolución de la sociedad. Particularmente el culto a la Virgen se desarrolló y adquirió formas notables durante los desastres naturales. Lamentablemente, ningún acto formal nos ha llegado que pudiera atestiguar si se efectuaban o no procesiones con la imagen de la Virgen. Es, sin embargo, de suponer que había, como era costumbre de la época. Tenemos que llegar al final del S. XIX para tener el primer documento en imagen de una estatua llevada en procesión por las calles del pueblo. La presencia de todo el clero local, de los miembros de las congregaciones religiosas con sus estandartes, de las autoridades civiles y militares y del pueblo implorante certifica la intensidad alcanzado por el culto de la Virgen María a finales de 1800 en Colle Sannita. Incluso hoy en día el culto de la Madonna della Libera está vivo y es conocido. Durante la procesión, que cae en determinados días del año, precisamente el domingo de Pentecostés, el lunes inmediato y el 15 de noviembre, es posible ver a mujeres descalzas y llorando seguir la estatua de la Virgen. Hasta los años 60 fueron muchos los fieles que, después de haber acompañado a la estatua a la iglesia, hacían varias vueltas al Altar principal arrastrando por el suelo la lengua como un signo de arrepentimiento o de súplica.


La estatua


En 1912, la estatua de madera de la Virgen del S. XIX, que se veneraba en la iglesia, se perdió debido a un incendio debido a la imprudencia de un custodio que habían dejado las velas encendidas. La estatua actual es también de madera y reproduce el modelo de la perdida. Mientras la estatua del siglo XIX se presentaba más bien inclinada en los lineamentos del cuerpo, la actual se destaca por el equilibrio entre las distintas partes. Los brazos ligeramente extendidos y separados, dan un efecto a la estatua de movimiento “en potencia”, sugerido mas que expresado. El rostro, bellísimo, bañado de una expresión natural y dulce, ha sido retocado en 1956, pero no ha perdido la vibración interna que emana. De la mejilla izquierda el observador puede distinguir una ligera diferencia en el tono de color debido a un nudo existente en el tronco de madera del que fue hecha la imagen. La estatua es obra de la empresa Rosa Zanazi de Roma. Pintada con los procedimientos técnicos muy sofisticados, después de más de 70 años, la estatua no presenta ninguna ondulación como fácilmente se encuentra en los trabajos en madera. La delicadeza con que se realizo la obra surge observando la delicada policromía, limitada a unos pocos colores básicos utilizados en capas repetidas. El gris, ligero velo que desde la cabeza circunda la espalda de la Virgen, irradia en lugar de atenuar, resaltando el rosado de la cara y del cuello. El manto y el vestido, dejando levemente entrever las formas del cuerpo, está adornado con bordados preciosos. Los elementos naturales, plantas y flores, se mezclan de manera armoniosa con el azul, el rojo y el oro de los colores dando así una forma pictórica bien cuidada y de altísima calidad.
En 1939, aprovechando el 5 º centenario del milagro realizado por la Virgen, por Decreto del Vaticano, la estatua de la Madonna fue solemnemente coronada con una tiara espléndida de oro, artísticamente cincelada. La actual, que se ve en la cabeza, es una copia de la original celosamente guardada. La corona procede de la fundición de una parte del oro, que formaba parte del tesoro de la Virgen.

Los Mosaicos


La iglesia, originalmente, de simple trazado, hoy en día es un crucero de cruz latina; el abside ha sido añadido en el siglo XX. En su interior se han realizado espléndidos mosaicos, que merecen un examen más cuidadoso y exhaustivo, para así poder ser apreciados y justamente valorados.
Cuando Veroi, el artista romano diseñador de la obra, procedió a recordar la historia de la liberación de Colle del saqueo de 1439 optó por seguir, aunque con procedimientos técnico-operativos distintos, los modelos bizantinos. Esto le permitió crear, efectos artísticos sugerentes. Es propiamente el simbolismo, en sentido figurado, expresado por los mosaicos en una jerarquía de imágenes vinculadas al cuerpo arquitectónico de la cúpula, la atracción principal. En el momento, de la concreción práctica, los artesanos artistas del estudio de Marco Tullio Monticelli en Roma logran a través de las vibraciones de oro y azul, la estilización de figuras y paisajes, para crear una atmósfera que bien recuerda el tema elegido. Sobre el telón de fondo de la cúpula dorada domina la Virgen, a sus pies el pueblo con la torre y las casas agrupadas. De un lado de las paredes, las escenas más memorables de los hechos como los narro el historiador Costanzo. Un ángel, que desciende desde lo alto y golpea con una flecha al líder Caldora (es la única interpretación libre que se muestra). En los cuatro ángulos, escenas inspiradas en el Evangelio completan la representación veroniana en la cual se apoya la grandeza de Maria: la Anunciación, la Natividad, las bodas de Cana y el Descendimiento de la Cruz del Hijo de Dios y de María. Un versículo del Magníficat: "Derribó a los poderosos de sus tronos. Y elevo a los humildes ", a lo largo de la circunferencia de base de la cúpula mayor, quiere ser el himno final de alabanza a la Virgen María. Y con este espíritu y este ánimo es que nos debemos aproximar al mosaico si se desea realmente aprovechar el mensaje más íntimo del artista.









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