miércoles, 18 de mayo de 2016

Lectura de la carta de Santiago 4, 13-16





Ustedes, los que ahora dicen: «Hoy o mañana iremos a tal ciudad y nos quedaremos allí todo el año, haremos negocio y ganaremos dinero», ¿saben acaso qué les pasará mañana? Porque su vida es como el humo, que aparece un momento y luego se disipa.
Digan más bien: «Si Dios quiere, viviremos y haremos esto o aquello». Ustedes, en cambio, se glorían presuntuosamente, y esa jactancia es mala.

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

 Amonesta sobre todo a los ricos que hacen sus planes, a los comerciantes que piensan cómo harán negocio y ganarán dinero mañana. Será si viven. Será «si el Señor lo quiere». Una vez más, la emprende con los ricos fanfarrones, jactanciosos, que no se acuerdan, entre otras cosas, de que su vida es fugaz y pende de un hilo. Esto nos recuerda al comerciante a quien Jesús llamó necio, porque quería ampliar sus graneros y se las prometía felices, pero no sabía si iba a vivir. No se nos está invitando a no trabajar y a no prevenir el futuro. Pero sí nos conviene un poco de sabio escepticismo ante las posibles sorpresas de la vida, sin entusiasmos exagerados, que no nos pueden llevar más que a desengaños y disgustos. Generosos en el trabajo, disponibles a todo, pero poniendo cada día de nuestra vida en manos de Dios.


P. Juan R. Celeiro

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