jueves, 19 de mayo de 2016

Lectura de la carta de Santiago 5, 1-6



Ustedes, los ricos, lloren y giman por las desgracias que les va a sobrevenir. Porque sus riquezas se han echado a perder y sus vestidos están roídos por la polilla. Su oro y su plata se han herrumbrado, y esa herrumbre dará testimonio contra ustedes y devorará sus cuerpos como un fuego.
¡Ustedes han amontonado riquezas, ahora que es el tiempo final! Sepan que el salario que han retenido a los que trabajaron en sus campos está clamando, y el clamor de los cosechadores ha llegado a los oídos del Señor del universo.
Ustedes llevaron en este mundo una vida de lujo y de placer y se han cebado a sí mismos para el día de la matanza. Han condenado y han matado al justo, sin que él les opusiera resistencia.

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

 Ayer amonestaba a los ricos para que no tuvieran excesivo entusiasmo por los planes futuros. Hoy sigue atacándolos, y muy duramente, por el modo injusto de acumular sus riquezas. Nada menos que los compara con los cerdos, a quienes se ceba para luego matarlos. Los ricos que viven con lujo, entregados al placer, están engordando para el día de la matanza. Los ricos encausados aquí son aquellos cuya riqueza está corrompida, los aprovechados que han defraudado el jornal del obrero y del segador: los gritos de estos pobres llegan hasta el cielo y serán las pruebas básicas el día del juicio. Aquí quedan descalificados todos los que se encuentran satisfechos de sí mismos y que tal vez para acumular su felicidad propia han pasado por encima de la de los demás. La justicia social es fundamental: sin ella no podemos decir que somos buenos cristianos.


P. Juan R. Celeiro

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Buscar este blog