viernes, 20 de mayo de 2016

Lectura de la carta de Santiago 5, 9-12




Hermanos:
No se quejen los unos de los otros, para no ser condenados. Miren que el Juez ya está a la puerta. Tomen como ejemplo de fortaleza y de paciencia a los profetas que hablaron en Nombre del Señor. Porque nosotros llamamos felices a los que sufrieron con paciencia. Ustedes oyeron hablar de la paciencia de Job, y saben lo que hizo el Señor con él, porque el Señor es compasivo y misericordioso.
Pero ante todo, hermanos, no juren ni por el cielo, ni por la tierra, ni de ninguna manera: que cuando digan «si», sea sí; y cuando digan «no», sea no, para no ser condenados.

Palabra de Dios.



Reflexionamos juntos

 Sea o no sea cercana la vuelta de Cristo como Juez al final de los tiempos, nos va bien a todos la lección de constancia y fortaleza ante las dificultades de la vida, incluso ante las injusticias de las que podamos ser víctimas. No debemos cansarnos de obrar el bien, pase lo que pase a nuestro alrededor. Nos interpreten bien los demás o no. Nuestra actitud debe ser la fidelidad a Dios cuando van bien las cosas y cuando somos objeto de injusticias. Esto no es una invitación a dejar de luchar por una vida más justa para todos. Pero a veces tomamos las cosas demasiado personalmente y perdemos la paz. Dios nos ve, nos conoce, sabe de nuestras dificultades. No nos dejará ni nos olvidará. Como no se olvidó de Job.


P. Juan R. Celeiro

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