lunes, 9 de mayo de 2016

Lectura del libro de Isaías 35, 1-6a .10



NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN,

PATRONA DE LA REPUBLICA ARGENTINA
Solemnidad

 


¡Regocíjense el desierto y la tierra reseca,

alégrese y florezca la estepa!
¡Sí, florezca como el narciso,
que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo!
Le ha sido dada la gloria del Líbano,
el esplendor del Carmelo y del Sarón.
Ellos verán la gloria del Señor,
el esplendor de nuestro Dios.

Fortalezcan los brazos débiles,
robustezcan las rodillas vacilantes;
digan a los que están desalentados:
«¡Sean fuertes, no teman:
ahí está su Dios!
Llega la venganza, la represalia de Dios:
Él mismo viene a salvarlos».

Entonces se abrirán los ojos de los ciegos
y se destaparán los oídos de los sordos;
entonces el tullido saltará como un ciervo
y la lengua de los mudos gritará de júbilo.
Volverán los rescatados por el Señor,
y entrarán en Sión con gritos de júbilo,
coronados de una alegría perpetua:
los acompañarán el gozo y la alegría,
la tristeza y l.os gemidos se alejarán.

Palabra de Dios.


Reflexionando juntos

 Dirigiéndose a cautivos y a desgraciados, el profeta predica la esperanza: vendrá un tiempo de felicidad total, cuando Dios salvará a su pueblo. Esto ha sucedido cuando en nuestra pampa, una humilde imagen de la Virgen quiso quedarse, para ser presencia materna de Dios que fortalece al débil, robustece al vacilante y da ánimo al desalentado. A través de su Madre, el Señor se hace presente, para darnos su salvación, para suprimir el mal. Cercanos a María, que desde Lujan nos dice: ¡Argentina¡ ¡Canta y camina¡ reconocemos que necesitamos de Jesús.


P. Juan R. Celeiro 

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