miércoles, 18 de mayo de 2016

SALMO RESPONSORIAL 48, 2-3. 6-11




R.    ¡Felices los que tienen alma de pobres!

Oigan esto, todos los pueblos:
escuchen, todos los habitantes del mundo:
tanto los humildes como los poderosos,
el rico lo mismo que el pobre. R.

¿Por qué voy a temer en los momentos de peligro,
cuando me rodea la maldad de mis opresores,
de ésos que confían en sus riquezas
y se jactan de su gran fortuna? R.

No, nadie puede rescatarse a sí mismo
ni pagar a Dios el precio de su liberación,
para poder seguir viviendo eternamente
sin llegar a ver el sepulcro. R.

El precio de su rescate es demasiado caro,
y todos desaparecerán para siempre.
Cualquiera ve que mueren los sabios;
necios e ignorantes perecen por igual,
y dejan a otros sus riquezas. R.

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