domingo, 19 de junio de 2016

Lectura de la profecía de Zacarías 12, 10-11; 13, 1


 
 

Así habla el Señor:
Derramaré sobre la casa de David y sobre los habitantes de Jerusalén un espíritu de gracia y de súplica; y ellos mirarán hacia mí. En cuanto al que ellos traspasaron, se lamentarán por él como por un hijo único y lo llorarán amargamente como se llora al primogénito.
Aquel día, habrá un gran lamento en Jerusalén, como el lamento de Hadad Rimón, en la llanura de Meguido.
Aquel día, habrá una fuente abierta para la casa de David y para los habitantes de Jerusalén, a fin de lavar el pecado y la impureza.
Palabra de Dios. 



Reflexionamos juntos

 El profeta Zacarías actuó en el siglo VI antes de Cristo. Contiene palabras de aliento y salvación, apuntando a la salvación mesiánica. Pero a la vez, con unas palabras un tanto misteriosas, anuncia que esa salvación sucederá con una muerte, y habrá llanto profundo, como cuando se pierde el hijo único. Ha sido elegida claramente esta lectura para anticipar el anuncio que va a hacer Jesús de su muerte en el evangelio: "el que traspasaron" va a ser él, el Hijo único de Dios.


P. Juan R. Celeiro
 

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