sábado, 16 de julio de 2016

Lectura de la profecía de Zacarías 2, 14-17




Grita de júbilo y alégrate, hija de Sión:
porque Yo vengo a habitar en medio de ti
-oráculo del Señor-.
Aquel día, muchas naciones se unirán al Señor:
ellas serán un pueblo para Él
y habitarán en medio de ti.
¡Así sabrás que me ha enviado a ti el Señor de los ejércitos!
El Señor tendrá a Judá como herencia,
como su parte en la Tierra santa,
y elegirá de nuevo a Jerusalén.
¡Que callen todos los hombres delante del Señor,
porque Él surge de su santa Morada!

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

 La festividad de la Virgen del Carmen, es una oportunidad que Dios nos da para llegar al puerto de la fe y de la esperanza. Con María, la fe, se vive con más facilidad. Mejor, con María, a la fe, se llega por un privilegiado camino. Con María, la esperanza, es un claro síntoma de que bebemos del mismo torrente del que Ella bebió: Jesucristo. Por eso escuchamos los consejos que Dios da a los desanimados: “canten, alégrense”. No hay que dejarse llevar por el pesimismo, sino por la alegría. Cuando nuestros labios cantan, también progresivamente lo hará el corazón. Y este optimismo no es artificial, no es una felicidad fingida, sino una esperanza apoyada sobre un dato objetivo: “Dios viene”, “el Señor habitara en medio de ti”. La Virgen es seguridad de que Dios ha venido, que el Señor está en medio nuestro.


P. Juan R. Celeiro 

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