viernes, 22 de julio de 2016

Lectura del libro de Jeremías 3, 14-17




¡Vuelvan, hijos apóstatas -oráculo del Señor- porque Yo soy el dueño de ustedes! Yo los tomaré, a uno de una ciudad ya dos de una familia, y los conduciré a Sión. Después les daré pastores según mi corazón, que los apacentarán con ciencia y prudencia. y cuando ustedes se hayan multiplicado y fructificado en el país, en aquellos días -oráculo del Señor- ya no se hablará más del Arca de la Alianza del Señor, ni se pensará más en ella; no se la recordará, ni se la echará de menos, ni se la volverá a fabricar.
En aquel tiempo, se llamará a Jerusalén "Trono del Señor"; todas las naciones se reunirán en ella, y ya no seguirán más los impulsos de su corazón obstinado y perverso.

Palabra de Dios. 


Reflexionamos juntos

 Si es el caso, también nosotros deberemos desandar el camino que nos haya alejado de Dios y volver a Él, con el mismo amor que hemos tenido en nuestros mejores momentos de fe. Oigamos como dicha para cada uno de nosotros la palabra de Dios: “volved que yo soy vuestro dueño”. Sea cual sea nuestra situación, siempre es posible el regreso. Una vez más se nos presenta Dios como el que perdona. Estas palabras nos aseguran que hay una solución, que este mundo tiene solución, que la juventud de hoy tiene solución, que nuestra comunidad tiene solución. La puerta, por parte de Dios, está abierta y sus planes son de alegría y de vida. No desaprovechemos esta oportunidad que Dios nos brinda hoy.


P. Juan R. Celeiro

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