domingo, 14 de agosto de 2016

Lectura de la carta a los Hebreos 12, 1-4


 

Hermanos:
Ya que estamos rodeados de una verdadera nube de testigos, despojémonos de todo lo que nos estorba, en especial del pecado, que siempre nos asedia, y corramos resueltamente al combate que se nos presenta.
Fijemos la mirada en el iniciador y consumador de nuestra fe, en Jesús, el cual, en lugar del gozo que se le ofrecía, soportó la cruz sin tener en cuenta la infamia, y ahora "está sentado a la derecha" del trono de Dios.
Piensen en Aquél que sufrió semejante hostilidad por parte de los pecadores, y así no se dejarán abatir por el desaliento. Después de todo, en la lucha contra el pecado, ustedes no han resistido todavía hasta derramar su sangre.
Palabra de Dios. 


Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado. Estas últimas palabras de la Carta a los Hebreos son claras y contundentes: Cristo murió por luchar contra el pecado del mundo, nosotros debemos estar dispuestos a llegar hasta el martirio, antes que sucumbir a la tentación y al pecado. Es la misma idea que venimos repitiendo en los dos puntos anteriores: vivir en la verdad del evangelio, aunque nos vaya la vida en ello. Normalmente, a la mayor parte de nosotros no se nos exige un martirio cruento, llegar a la sangre, por defender nuestra fe, pero no debemos rechazar el sufrimiento de cada día para vivir nuestra fe con valentía e integridad. Sin violencia, por supuesto, pero con ánimo y fortaleza cristianas, siempre.
 
Gabriel González del Estal
 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Buscar este blog