jueves, 25 de agosto de 2016

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 1, 1-9



Pablo, llamado a ser Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, saludan a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, a .los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos aquellos que en cualquier parte invocan el Nombre de Jesucristo, nuestro Señor, Señor de ellos y nuestro. Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
No dejo de dar gracias a mi Dios por ustedes, por la gracia que Él les ha concedido en Cristo Jesús. En efecto, ustedes han sido colmados en El con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del conocimiento, en la medida que el testimonio de Cristo se arraigó en ustedes. Por eso, mientras esperan la Revelación de nuestro Señor Jesucristo, no les falta ningún don de la gracia. Él los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de la Venida de nuestro Señor Jesucristo. Porque Dios es fiel, y Él los llamó a vivir en comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

Palabra de Dios. 


Reflexionmos juntos

 Corinto era y es una gran ciudad, puerto de mar, situada en Grecia, pagana, con mala fama en cuanto a sus costumbres. Esta comunidad cristiana la fundó Pablo en los años 51-52 y, por lo que se ve, era una comunidad muy viva, con cualidades y con problemas. Virtudes y defectos de unos cristianos de hace dos mil años, que nos iluminan en nuestra vida comunitaria de ahora. La finalidad de las recomendaciones de Pablo será la edificación de la comunidad, por encima de los entusiasmos filosóficos y carismáticos que puedan tener. El comienzo no puede ser más positivo y esperanzador. Destaca, sobre todo, el don de la sabiduría. Los griegos se distinguen por su sabiduría, son maestros en filosofía. También los convertidos parece que estaban muy satisfechos de este don, lo que Pablo irá constatando, no sin cierta ironía, a lo largo de toda la carta. Pero lo que más subraya Pablo es el protagonismo de Jesús: en los versículos de hoy, nueve veces aparece su nombre. Jesús es quien da sentido a toda la gracia que Dios ha hecho a los Corintios y a su respuesta de fe.


P. Juan R. Celeiro

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