martes, 30 de agosto de 2016

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 10, 17—11, 2



Hermanos:
El que se gloría, que se gloríe en el Señor. Porque el que vale no es el que se recomienda a sí mismo, sino aquel a quien Dios recomienda.
¡Ojalá quisieran tolerar un poco de locura de mi parte! De hecho, ya me toleran. Yo estoy celoso de ustedes con el celo de Dios, porque los he unido al único Esposo, Cristo, para presentarlos a Él como una virgen pura.

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos



Aunque san Pablo habla de toda la comunidad cristiana como esposa virgen de Cristo, esta es una página muy oportuna en la fiesta de santa Rosa de Lima, que ya desde jovencita quiso ofrecer a Cristo su virginidad, totalmente entregada a su amor.
Rosa llegó a un alto grado de unión mística con su Esposo, Jesús. A pesar de todos los acosos de que fue objeto, dentro y fuera de su familia, para que siguiera el camino "normal" de las otras muchachas, el matrimonio, prefirió amar virginalmente a Cristo. Como Pablo ella también no buscará su gloria en las cosas de este mundo, en la apariencia, en las vanidades, sino en el Señor.



P. Juan R. Celeiro

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