domingo, 28 de agosto de 2016

Lectura del libro del Eclesiástico 3, 17-18. 20. 28-29


Hijo mío, realiza tus obras con modestia
      y serás amado por los que agradan a Dios.
Cuanto más grande seas, más humilde debes ser,
      y así obtendrás el favor del Señor,
porque el poder del Señor es grande
      y Él es glorificado por los humildes.
No hay remedio para el mal del orgulloso,
      porque una planta maligna ha echado raíces en él.
El corazón inteligente medita los proverbios
      y el sabio desea tener un oído atento.
Palabra de Dios. 


Reflexionamos juntos


Otro gesto simbólico. Jeremías expresa su mensaje al pueblo con la «parábola en acción» de su visita al taller de un alfarero.
El alfarero, al moldear una vasija con barro, si no le sale como quería, vuelve a utilizar el mismo barro para otra que le salga mejor. La intención simbólica podría ser doble: - o se está diciendo a Israel que no juegue con Dios, porque podría muy bien elegirse otro pueblo que le responda mejor (algo parecido a la parábola de los viñadores infieles de Jesús, que anuncia que Dios pasará su Reino a otros mejores),- o se está acentuando que Dios tiene paciencia, como el alfarero, y si no le sale la forma que quería, vuelve a probar de nuevo con la misma arcilla. ¡Padre, me pongo en tus manos!


P. Juan R. Celeiro
 

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