lunes, 29 de agosto de 2016

Lectura del libro del profeta Jeremías 1, 17-19



La palabra del Señor llegó a mí en estos términos:
Cíñete la cintura,
levántate y diles
todo lo que Yo te ordene.
No te dejes intimidar por ellos,
no sea que te intimide Yo delante de ellos.
Mira que hoy hago de ti
una plaza fuerte,
una columna de hierro,
una muralla de bronce,
frente a todo el país:
frente a los reyes de Judá y a sus jefes,
a sus sacerdotes y al pueblo del país.
Ellos combatirán contra ti,
pero no te derrotarán,
porque Yo estoy contigo para librarte.

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

 El joven Jeremías -cuando fue llamado por Dios tendría menos de veinte años- recibe una misión difícil, que necesitará toda la fuerza de Dios. Era en los años trágicos en que se estaba fraguando el destierro definitivo, por culpa de las opciones equivocadas de los dirigentes del reino de Judá. Dios le puso "frente a todo el país, frente a los reyes de Juda y sus jefes, a sus sacerdotes y al pueblo del pais". Con la misión, recibe también la promesa de la ayuda divina: "No te dejes intimidar", "combatiran contra ti, pero no te derrotarán, porque Yo estoy contigo para librarte". Es una buena figura de profeta, para preparar la de Juan el Bautista. A veces la misión que Dios encarga a uno supone sacrificio y contradicción.


P. Juan R. Celeiro

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