martes, 9 de agosto de 2016

SALMO RESPONSORIAL 118, 14. 24. 72. 103. 111. 131





R.    ¡Qué dulce es tu palabra en mi boca, Señor!

Me alegro de cumplir tus prescripciones,
más que de todas las riquezas.
Porque tus prescripciones son todo mi deleite,
y tus precepto, mis consejeros. R.
 

Para mí vale más la ley de tus labios
que todo el oro y la plata.
¡Qué dulce es tu palabra para mi boca,
es más dulce que la miel! R.


Tus prescripciones son mi herencia para siempre,
porque alegran mi corazón.
Abro mi boca y aspiro hondamente,
porque anhelo tus mandamientos. R.

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