domingo, 25 de septiembre de 2016

Lectura de la primera carta del Apóstol san Pablo a Timoteo 6, 11-16


 

Hombre de Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia, la bondad. Pelea el buen combate de la fe, conquista la Vida eterna, a la que has sido llamado y en vista de la cual hiciste una magnífica profesión de fe, en presencia de numerosos testigos.
Yo te ordeno delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y delante de Cristo Jesús, que dio buen testimonio ante Poncio Pilato: observa lo que está prescrito, manteniéndote sin mancha e irreprensible hasta la Manifestación de nuestro Señor Jesucristo, Manifestación que hará aparecer a su debido tiempo
el bienaventurado y único Soberano,
el Rey de los reyes y Señor de los señores,
el único que posee la inmortalidad
y habita en una luz inaccesible,
a quien ningún hombre vio ni puede ver.
¡A Él sea el honor y el poder para siempre! Amén.
Palabra de Dios. 


Hombre de Dios, practica la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la delicadeza. Debemos observar que en estos consejos que san Pablo da a Timoteo la primera virtud que le recomienda practicar es la justicia. No una justicia simplemente legal, sino una justicia que vaya acompañada e impulsada por la fe, y la piedad, es decir, una justicia religiosa y cristiana. Pues bien, si los cristianos queremos ser hombres de Dios, discípulos de Jesucristo, practiquemos la justicia, la fe, la piedad y el amor, y así “conquistaremos la vida eterna a la que somos llamados”.
                                                   

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Buscar este blog