domingo, 25 de septiembre de 2016

Lectura de la profecía de Amós 6, 1a. 4-7


 

¡Ay de los que se sienten seguros en Sión!
Acostados en lechos de marfil
y apoltronados en sus divanes,
comen los corderos del rebaño
y los terneros sacados del establo.
Improvisan al son del arpa,
y como David, inventan instrumentos musicales;
beben el vino en grandes copas
y se ungen con los mejores aceites,
pero no se afligen por la ruina de José.
Por eso, ahora irán al cautiverio al frente de los deportados,
y se terminará la orgía de los libertinos.            
Palabra de Dios. 


Reflexionamos juntos

 Amos, clama contra los ricos que no entienden lo que es la justicia y la solidaridad. Se fían del Templo (unos del de Jerusalén, y otros de los que hay en Samaría), pero luego actúan sin coherencia con la fe que profesan. El lujo de las clases dirigentes -en esta ocasión, del Reino del norte, o sea, Samaría- está descrito con detalles interesantes: lechos de marfil, comidas de carnes suculentas, vinos generosos, instrumentos musicales, perfumes. A todo esto lo llama Amos "la orgía de los libertinos". Les echa en cara que descuidan a los pobres: "no se  afligen por la ruina de José" (se entiende la tribu de José, o los descendientes de José: el pueblo judío), o sea, ni se quieren dar cuenta de que otros, en la misma sociedad, están pasando por momentos de apuro. El profeta, de parte de Dios, les anuncia el desastre que se acerca, en primer lugar para estos ricos despreocupados e insolidarios. En efecto, el Reino de Samaría fue al destierro el año 722 antes de Cristo.


P. Juan R. Celeiro 
 

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