jueves, 8 de septiembre de 2016

Lectura de la profecía de Miqueas 5, 1-4a





Así habla el Señor:
y tú, Belén Efratá,
tan pequeña entre los clanes de Judá,
de ti me nacerá el que debe gobernar a Israel:
sus orígenes se remontan al pasado,
a un tiempo inmemorial.

Por eso, el Señor los abandonará
hasta el momento en que de a luz
la que debe ser madre;
entonces el resto de sus hermanos
volverá junto a los israelitas.
Él se mantendrá de pie y los apacentará
con la fuerza del Señor,
con la majestad del nombre del Señor, su Dios.

Ellos habitarán tranquilos,
porque Él será grande
hasta los confines de la tierra.
¡Y Él mismo será la paz!

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

Una nueva participación de Dios en la historia de su pueblo anuncia el profeta y, como siempre, para salvar y restaurar. Dios hace ver que desde la misma entraña de la historia humana, atravesada de bondades y de iniquidades, surgirá el nuevo jefe de Israel. Tras el sufrir, emergerá el nítido perfil de un resto que regresará a su mejor patria, es decir, volverá el corazón a Yahvé, y en este humus de debilidad y transparencia, será más que relevante el parto de una madre que nos dará un hijo, pues éste será el nuevo pastor que pastoreará con el vigor del Señor; su destino plasmará en ser el nuevo David y en su mochila trae paz y justicia, y él mismo será la paz que necesita el pueblo que llora su triste destierro. 


P. Juan R. Celeiro

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.

Buscar este blog