miércoles, 28 de septiembre de 2016

Lectura del libro de Job 9, 1-12. 14-16



Job respondió a sus amigos, diciendo:
¿Cómo un mortal podría tener razón contra Dios?
Si alguien quisiera disputar con él,
no podría responderle ni una vez entre mil.
Su corazón es sabio, su fuerza invencible:
¿quién le hizo frente y se puso a salvo?
Él arranca las montañas sin que ellas lo sepan
y las da vuelta con su furor.
Él remueve la tierra de su sitio
y se estremecen sus columnas.
Él manda al sol que deje de brillar
y pone un sello sobre las estrellas.
Él solo extiende los cielos
y camina sobre las crestas del mar.
Él crea la Osa Mayor y el Orión,
las Pléyades y las Constelaciones del sur.
Él hace cosas grandes e inescrutables,
maravillas que no se pueden enumerar.
Él pasa junto a mí, y yo no lo veo;
sigue de largo, y no lo percibo.
Si arrebata una presa, ¿quién se lo impedirá
o quién le preguntará qué es lo que hace?

¡Cuánto menos podría replicarle yo
y aducir mis argumentos frente a él!
Aún teniendo razón, no podría responder
y debería implorar al que me acusa.
Aunque lo llamara y él me respondiera,
no creo que llegue a escucharme.

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

 Ya no hay en Job la paciencia de ayer. Ahora la crisis le invade. Una crisis muy humana: la cadena de los "por qué" que siguen estando en nuestros labios tantas veces. Una crisis que le lleva a maldecir su propia vida y a rebelarse contra Dios, que le parece caprichoso e injusto, al castigar a un inocente. Es un grito que no es sólo de Job. Es el grito de Jeremías, en una crisis semejante (Jr 20,14-18). Es el grito de Jesús en la cruz, en el colmo del dolor y la soledad: "Dios mío, ¿por qué me has abandonado?". Es el grito de los que han sufrido y siguen sufriendo injustamente. La pregunta que seguimos planteando cuando vemos la desgracia de los niños o de los inocentes, mientras que, en apariencia, los malvados se salen con la suya y Dios parece bendecirles. ¿Por qué? ¿Sabemos convertir en oración nuestra duda? ¿Sabemos fiarnos de Dios como hará en definitiva Job, y sobre todo Jesús, a pesar de que no entendamos el porqué de tantas cosas en la vida?


P. Juan R. Celeiro

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