domingo, 4 de septiembre de 2016

Lectura del libro de la Sabiduría 9, 13-18


 
 
¿Qué hombre puede conocer los designios de Dios
o hacerse una idea de lo que quiere el Señor?
Los pensamientos de los mortales son indecisos
y sus reflexiones, precarias,
porque un cuerpo corruptible pesa sobre el alma
y esta morada de arcilla oprime a la mente
con muchas preocupaciones.
Nos cuesta conjeturar lo que hay sobre la tierra,
y lo que está a nuestro alcance lo descubrimos con esfuerzo;
pero ¿quién ha explorado lo que está en el cielo?
¿Y quién habría conocido tu voluntad
si Tú mismo no hubieras dado la Sabiduría
y enviado desde lo alto tu santo espíritu?
Así se enderezaron los caminos de los que están
      sobre la tierra,
así aprendieron los hombres lo que te agrada y,
por la Sabiduría, fueron salvados.
 
Palabra de Dios.


Reflexionamos

 La sabiduría consiste en dar a cada cosa su importancia y poner los medios oportunos para conseguir los fines que nos proponemos. Se nos avisa que la verdadera sabiduría viene de Dios. Con nuestras solas fuerzas apenas vemos algo más allá de nuestras narices. Mientras que Dios nos enseña el sentido de la historia y de la vida: de dónde venimos, a dónde vamos, cómo podemos dar con el justo camino. El Espíritu que viene de Dios es el que nos ayuda entender en profundidad las cosas de la tierra y las del cielo. Sólo si se apoyan en Dios podrán los rectos conocer los caminos que agradan a Dios.

P. Juan R. Celeiro 
 

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