viernes, 14 de octubre de 2016

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso 1, 11-14



Hermanos:
En Cristo, nosotros,
los que hemos puesto nuestra esperanza en Él,
hemos sido constituidos herederos
y destinados de antemano,
para ser alabanza de su gloria,
según el previo designio
del que realiza todos las cosas conforme a su voluntad.

En Él, ustedes,
los que escucharon la Palabra de la verdad,
la Buena Noticia de la salvación,
y creyeron en ella,
también han sido marcados con un sello
por el Espíritu Santo prometido.

Ese Espíritu es el anticipo de nuestra herencia
y prepara la redención del pueblo
que Dios adquirió para sí,
para alabanza de su gloria.

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

 El denso pasaje, que todavía pertenece al entusiasta himno inicial de la carta, está lleno de motivos de esperanza: - aparece el Dios Trino en acción: el Padre nos ha destinado a ser su pueblo y propiedad suya, en Cristo hemos sido salvados, y hemos recibido el Espíritu como sello y marca; - ¿quién pertenece al pueblo de Dios?: los que nos hemos enterado de la Buena Noticia y la hemos creído, y la Buena Noticia es que hemos sido salvados por el amor de Dios; - ya estamos heredando y ya somos salvados: pero todavía está por llegar la salvación definitiva; y el Espíritu es la garantía de la herencia que nos espera al final. Es una "lectura cristiana" de la vida y de la historia. Una lectura que tendríamos que tener muy a mano, sin dejarnos contagiar con la visión únicamente humana, "de tejas abajo", que nos ofrece este mundo. Es una perspectiva que cambiaría mucho el ánimo con el que afrontar la existencia y la tarea que tenemos que realizar en ella.


P. Juan R. Celeiro

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