domingo, 2 de octubre de 2016

Lectura de la profecía de Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4


 
 

¿Hasta cuándo, Señor, pediré auxilio
sin que Tú escuches,
clamaré hacia ti: «¡Violencia»,
sin que Tú salves?
¿Por qué me haces ver la iniquidad
y te quedas mirando la opresión?
No veo más que saqueo y violencia,
hay contiendas y aumenta la discordia.
El Señor me respondió y dijo:
Escribe la visión,
grábala sobre unas tablas
para que se la pueda leer de corrido.
Porque la visión aguarda el momento fijado,
ansía llegar a término y no fallará;
si parece que se demora, espérala,
porque vendrá seguramente, y no tardará.
El que no tiene el alma recta, sucumbirá,
pero el justo vivirá por su fidelidad.
Palabra de Dios. 


Reflexionamos juntos

 Habacuc es un profeta muy poco conocido. Pero sus palabras están llenas de consuelo y de interesante reflexión sobre la historia. En la página de hoy se atreve a protestar ante Dios. Está cansado de tantas violencias y desgracias y catástrofes y guerras (estamos en el comienzo del imperio de los babilonios, que va a ser el terror de los israelitas). ¿Cómo puede ser que Dios lo consienta? La respuesta de Dios le invita a la confianza: "la visión aguarda el momento fijado... no fallará". El justo "vivirá por su fidelidad". El justo se fía de Dios y le es fiel en su vida, aunque no entienda muchas cosas.


P. Juan R. Celeiro
 

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