martes, 18 de octubre de 2016

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 4, 10-17b



Querido hermano:
Demas me ha abandonado por amor a este mundo. Él se fue a Tesalónica. Crescente emprendió viaje a Galacia, Tito, a Dalmacia. Solamente Lucas se ha quedado conmigo. Trae contigo a Marcos, porque me prestará buenos servicios. A Tíquico lo envié a Éfeso. Cuando vengas, tráeme la capa que dejé en Tróade, en la casa de Carpo, y también los libros, sobre todo los rollos de pergamino.
Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho daño; el Señor le pagará conforme a sus obras. Ten cuidado de él, porque se ha opuesto encarnizadamente a nuestra enseñanza.
Cuando hice mi primera defensa, nadie me acompañó, sino que todos me abandonaron. ¡Ojalá que no les sea tenido en cuenta!
Pero el Señor estuvo a mi lado, dándome fuerzas, para que el mensaje fuera proclamado por mi intermedio y llegara a oídos de todos los paganos.

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

 Al final de su vida, Pablo, prisionero en Roma, hace una lista de colaboradores: unos le han abandonado, otros han ido a otras misiones, algunos le han atacado y traicionado. "Sólo Lucas está conmigo", dice escuetamente, en una página que leemos con especial interés, en la fiesta de este evangelista, compañero de Pablo. Parece que fue médico de profesión. Pablo le llama así varias veces. Buen conocedor del griego, lengua en la que escribió sus dos libros.


P. Juan R. Celeiro

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