domingo, 30 de octubre de 2016

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses (1,11–2,2):



Con este fin oramos siempre por vosotros, pidiendo a nuestro Dios que os tenga por dignos de haber sido llamados por él, y que cumpla con su poder todos vuestros buenos deseos y los trabajos que realizáis impulsados por la fe. De esta manera el nombre de nuestro señor Jesús será honrado por vuestra causa, y él os honrará conforme a la bondad de nuestro Dios y del señor Jesucristo. Ahora, hermanos, en cuanto al regreso de nuestro señor Jesucristo y a nuestra reunión con él, os rogamos que no cambiéis fácilmente de manera de pensar ni os dejéis asustar por ningún mensaje espiritual, discurso o carta que recibáis, como si fuera nuestra, diciendo que el día del Señor ya ha llegado.

Palabra de Dios
 
 
Ser considerados por Dios dignos de la vocación significa que hemos sido fieles a la vida a la cual el Señor nos ha llamado. Esta fidelidad se vive en cada momento de la vida, y en cada opción que vamos haciendo.


 

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