domingo, 30 de octubre de 2016

Lectura del libro de la Sabiduría (11,22–12,2):



Tú de todos tienes compasión, porque lo puedes todo y no te fijas en los pecados de los hombres, para que se arrepientan. Amas a todos los seres y no aborreces nada de lo que has hecho; si hubieras odiado alguna cosa, no la habrías creado. ¿Cómo podrían existir los seres, si tú no lo hubieras querido? ¿Cómo podrían conservarse, si tú no lo ordenaras? Tú tienes compasión de todos, porque todos, Señor, te pertenecen y amas todo lo que tiene vida, porque en todos los seres está tu espíritu inmortal. Por eso, a los que pecan los corriges y reprendes poco a poco, y les haces reconocer sus faltas, para que apartándose del mal crean en ti, Señor.

Palabra de Dios
 
 
Reflexionamos juntos
 
El libro de la Sabiduría, uno de los últimos del AT, nos ofrece una reflexión sobre la grandeza de Dios. Y a la vez su misericordia. Su autor resalta que Dios perdona. A los que hace falta corregirles, lo hace con tolerancia y amor. Es un mensaje que se nos anuncia repetidamente en la Biblia, empezando ya por el AT: nuestro Dios es un Dios misericordioso, un Dios que perdona. Aun reconociendo el poder y la grandeza de Dios como creador, subraya más su paternidad: Dios se compadece de todos, ama a todos y a todo, no odia a nadie -¡no odia nada de lo que ha hecho!-, perdona, es amigo de la vida, cuando hace falta corrige y reprende, pero siempre está dispuesto a perdonar. Es una página llena de positiva esperanza, que vale la pena proclamar gozosamente. Por si alguien se creía que en el AT sólo se hablaba de la justicia de Dios, y había que esperar al NT para oír hablar de su misericordia paterna, aquí se niega esa simplificación.
 
 
P. Juan R. Celeiro 

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