sábado, 12 de noviembre de 2016

Lectura de la tercera carta de san Juan 5-8


 
Querido hermano:
Tú obras fielmente, al ponerte al servicio de tus hermanos, incluso de los que están de paso, y ellos dieron testimonio de tu amor delante de la Iglesia. Harás bien en ayudarlos para que puedan proseguir su viaje de una manera digna de Dios, porque ellos se pusieron en camino para servir a Cristo, sin aceptar nada de los paganos. Por eso debemos acogerlos, a fin de colaborar con ellos en favor de la verdad.
Palabra de Dios. 


Reflexionamos juntos



Hay maneras y maneras de colaborar en la evangelización. A unos les encomendó Cristo el ministerio de apóstoles. Pero aparecen otras muchas personas, que ayudaban a Jesús y al grupo de los apóstoles, o luego a la comunidad cristiana, con su hospitalidad, con su apoyo económico, con su disponibilidad. Todos trabajan por el Reino, todos contribuyen a la evangelización del mundo. También hoy, ¡cuántos laicos y laicas realizan una labor humilde, sencilla, pero meritoria: con su trabajo de misioneros o catequistas o voluntarios! Cuántos cristianos colaboran con su ayuda al trabajo de los misioneros o al sostenimiento de las obras de la Iglesia -iglesias, seminarios, mantenimiento- y lo hacen calladamente!  Este buen hombre, al que alaba la carta de Juan, puede considerarse el representante de todas estas personas anónimas



P. Juan R. Celeiro
 

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