viernes, 18 de noviembre de 2016

Lectura del libro del Apocalipsis 10, 8-11


 
Yo, Juan, oí la voz que me habló nuevamente desde el cielo, diciéndome: «Ve a tomar el pequeño libro que tiene abierto en la mano el Ángel que está de pie sobre el mar y sobre la tierra».
Yo corrí hacia el Ángel y le rogué que me diera el pequeño libro, y él me respondió: «Toma y cómelo; será amargo para tu estómago, pero en tu boca será dulce como la miel».
Yo tomé el pequeño libro de la mano del Ángel y lo comí: en mi boca era dulce como la miel, pero cuando terminé de comerlo, se volvió amargo en mi estómago.
Entonces se me dijo: «Es necesario que profetices nuevamente acerca de una multitud de pueblos, de naciones, de lenguas y de reyes».
 
Palabra de Dios. 


Reflexionamos juntos

 Cristo es el centro de toda la liturgia. De la del cielo y de la de la tierra. Él es el Sacerdote y el Maestro y la Palabra y el Cantor y el Orante y el Templo. Él da sentido a la historia: abre los sellos del libro que resulta misterioso para los demás. Tiene los siete cuernos del poder y los siete ojos de la sabiduría. Unidos a él rezamos y alabamos al Padre y le elevamos nuestras súplicas, que concluimos siempre diciendo: "por Cristo Nuestro Señor". Unidos a él, somos también nosotros mediadores y sacerdotes. 


P. Juan R. Celeiro
 

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