domingo, 20 de noviembre de 2016

Lectura del segundo libro de Samuel 5, 1-3

SOLEMNIDAD DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO,
REY DEL UNIVERSO
(DOMINGO 34º)
  

Todas las tribus de Israel se presentaron a David en Hebrón y le dijeron: «¡Nosotros somos de tu misma sangre! Hace ya mucho tiempo, cuando aún teníamos como rey a Saúl, eras tú el que conducía a Israel. Y el Señor te ha dicho: "Tú apacentarás a mi pueblo Israel y tú serás el jefe de Israel"».
Todos los ancianos de Israel se presentaron ante el rey en Hebrón. El rey estableció con ellos un pacto en Hebrón, delante del Señor, y ellos ungieron a David como rey de Israel.
Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

 Se nos presenta a David, reconocido y ungido como rey de todas las tribus, las de Judá y las de Israel, sucediendo así al problemático primer rey, Saúl, y dando inicio al reinado más recordado de la historia del pueblo elegido, cuya capital muy pronto establecería en Jerusalén. David aparece hoy, por tanto, como figura del futuro Mesías. Si ya de él se puede decir: "tú apacentaras a mi pueblo Israel", nosotros sabemos que esta realeza se cumple de un modo mucho más pleno y profundo en Cristo Jesús.


P. Juan R. Celeiro
 

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