domingo, 18 de diciembre de 2016

Lectura del libro de Isaías 7, 10-14




El Señor habló a Ajaz en estos términos:
«Pide para ti un signo de parte del Señor, en lo profundo del Abismo, o arriba, en las alturas.»

Pero Ajaz respondió:
«No lo pediré ni tentaré al Señor».
Isaías dijo:
«Escuchen, entonces, casa de David: ¿Acaso no les basta cansar a los hombres, que cansan también a mi Dios? Por eso el Señor mismo les dará un signo. Miren, la joven está embarazada y dará a luz un hijo, y lo llamará con el nombre de Emanuel».

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

Acaz, asustado por la liga de los reyes vecinos que querían implicarlo en la guerra contra Asiria, acude al rey enemigo para que le defienda. Pero de este modo abre las puertas al dominio asirio. El profeta le anima a tener fe y estar tranquilo, le sugiere una opción de fe preñada de sabiduría práctica, asi quedaría libre del dominio extranjero. Sabiendo la dificultad de creer en un momento similar, donde están en juego cuestiones tan graves como la política y la guerra, donde Dios parece contar poco o nada, el mismo Dios está dispuesto a ofrecer un signo a Acaz para ayudar a su débil fe. Pero Acaz lo rechaza hipócritamente: finge recurrir a un motivo religioso, <


P. Juan R. Celeiro

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