sábado, 23 de enero de 2016

Lectio: Sábado, 23 Enero, 2016


Tiempo ordinario
1) OraciónDios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo, y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor.
2) Lectura Del Evangelio según Marcos 3,20-21
Vuelve a casa. Se aglomera otra vez la muchedumbre de modo que no podían comer. Se enteraron sus parientes y fueron a hacerse cargo de él, pues decían: «Está fuera de sí.»
3) Reflexión•  El evangelio de hoy es bien corto. Apenas dos versículos.  Habla de dos cosas: (a) de la gran actividad de Jesús hasta el punto de no tener tiempo para comer, y (b) la reacción contraria de la familia de Jesús hasta el punto de pensar que estaba loco. Jesús tuvo problemas con la familia. A veces, la familia ayuda y, otras veces, constituye un obstáculo. Así pasó con Jesús y así pasa con nosotros. 
•  Marcos 3,20:  La actividad de Jesús. Jesús volvió a casa. Su hogar ahora está en Cafarnaún (Mc 2,1). No vive ya con la familia en Nazaret. Sabiendo que Jesús estaba en casa, la gente fue para allá. Se juntó tanta gente que él y sus discípulos no tenían ni siquiera tiempo para comer. Más adelante Marcos habla, de nuevo, del servicio hasta el punto de no tener tiempo para comer con sosiego (Mc 6,31)
•  Marcos 3,20: Conflicto con la familia.  Cuando los parientes de Jesús supieron esto, dijeron: “¡Está loco!” Tal vez, porque Jesús se había salido del comportamiento normal. Tal vez porque comprometía el nombre de la familia. Sea como fuera, los parientes deciden llevarle de nuevo para Nazaret. Señal de que la relación de Jesús con la familia estaba sufriendo ya. Esto debe haber sido fuente de sufrimiento, tanto para él como para María, su madre. Más adelante (Mc 3,31-35) Marcos cuenta como fue el encuentro de los parientes con Jesús. Ellos llegaron a la casa donde se encontraba Jesús. Probablemente habían venido de Nazaret. De allí hasta Cafarnaún son unos 40 Km. Su madre estaba con ellos. Ellos no podían entrar en casa, porque había mucha gente en la entrada. Por eso le mandaron un recado: ¡Tu madre, tus hermanos y tus hermanas están fuera y te esperan! La reacción de Jesús fue firme preguntando:  ¿Quién es mi madre, quiénes son mis hermanos? Y él mismo contesta apuntando hacia la multitud que estaba alrededor: Aquí están mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre! ¡Alargó la familia!  Jesús no permite que la familia lo aleje de la misión.
•  La situación de la familia en el tiempo de Jesús.  En el antiguo Israel, el clan, esto es, la gran familia (la comunidad) era la base de la convivencia social. Era la protección de las pequeñas familias y de las personas, la garantía de la posesión de la tierra, el cauce principal de la tradición, la defensa de la identidad. Era la manera concreta que la gente de aquel tiempo tenía de encarnar el amor de Dios en el amor hacia el prójimo. Defender el clan, la comunidad, era lo mismo que defender la Alianza.  En la Galilea del tiempo de Jesús, a causa del sistema romano, implantado durante los largos gobiernos de Herodes Magno (37 aC a 4 aC) y de su hijo Herodes Antipas (4 aC a 39 dC), todo esto había dejado de existir, o existía cada vez menos. El clan (comunidad) se estaba debilitando. Los impuestos que había que pagar al gobierno y al templo, el endeudamiento creciente, la mentalidad individualista de la ideología helenista, las frecuentes amenazas de la represión violenta de parte de los romanos, la obligación de acoger a los soldados y darles hospedaje, los problemas cada vez mayores de supervivencia, todo esto llevaba las familias a encerrarse en sí mismas y en sus propias necesidades. Se había dejado de practicar la hospitalidad, el compartir, la comunión alrededor de la mesa, la acogida a los excluidos. Esta cerrazón se veía reforzada por la religión de la época. La observancia de las normas de pureza era un factor de marginación para mucha gente: mujeres, niños, samaritanos, extranjeros, leprosos, poseídos, publícanos, enfermos,  mutilados, parapléjicos. Estas normas, en lugar de favorecer la acogida, el compartir y la comunión, favorecían la separación y la exclusión.
Así, tanto la coyuntura política, social y económica como la ideología religiosa de la época, todo conspiraba para el enflaquecimiento de los valores centrales del clan, de la comunidad. Ahora, para que el Reino de Dios pudiera manifestarse, de nuevo, en la convivencia comunitaria de la gente, las personas tenían que superar los límites estrechos de la pequeña familia y abrirse de nuevo a la gran familia, a la Comunidad. 
Jesús da el ejemplo. Cuando sus parientes llegan a Cafarnaún y tratan de apoderarse de él para llevarlo hacia la casa, él reacciona. En vez de quedarse encerrado en su pequeña familia, ensancha la familia (Mc 3,33-35). Crea comunidad. Pide lo mismo a todos cuantos quieren seguirle. Las familias no pueden encerrarse en sí mismas. Los excluidos y los marginados deben ser acogidos, de nuevo, en la convivencia y, así, sentirse acogidos por Dios (cf Lc 14,12-14). Es éste el camino para realizar el objetivo de la Ley que decía:  “Que no haya pobres entre ustedes” (Dt 15,4). Al igual que los grandes profetas, Jesús procura  afianzar la vida comunitaria en las aldeas de la Galilea. Retoma el sentido profundo del clan, de la familia, de la comunidad, como expresión de la encarnación del amor de Dios en el amor hacia el prójimo.
4) Para la reflexión personal• La familia ¿ayuda o dificulta tu participación en la comunidad cristiana? ¿Cómo asumes tu compromiso en la comunidad cristiana?
• ¿Qué nos tiene que decir todo esto de cara a nuestras relaciones en familia y en comunidad? 
5) Oración final¡Pueblos todos, tocad palmas,
aclamad a Dios con gritos de alegría!
Porque Yahvé, el Altísimo, es terrible,
el Gran Rey de toda la tierra. (Sal 47,2-3)

Lectura del segundo libro de Samuel 1, 1-4. 11-12. 17. 19. 23-27




Después de la muerte de Saúl, David volvió de derrotar a los amalecitas y permaneció dos días en Siquelag. Al tercer día, llegó un hombre del campamento de Saúl, con la ropa hecha jirones y la cabeza cubierta de polvo. Cuando se presentó ante David, cayó con el rostro en tierra y se postró. «¿De dónde vienes?», le preguntó David. Él le respondió: «Me he escapado del campamento de Israel». David añadió: «¿Qué ha sucedido? Cuéntame todo». Entonces él le dijo: «La tropa huyó del campo de batalla y muchos del pueblo cayeron en el combate; también murieron Saúl y su hijo Jonatán».
Entonces David rasgó sus vestiduras, y lo mismo hicieron todos los hombres que estaban con él. Se lamentaron, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl, por su hijo Jonatán, por el pueblo del Señor y por la casa de Israel, porque habían caído al filo de la espada.
David entonó este canto fúnebre por Saúl y su hijo Jonatán: «¡Tu esplendor ha sucumbido, Israel, en las alturas de tus montañas! ¡Cómo han caído los héroes!
¡Saúl y Jonatán, amigos tan queridos, inseparables en la vida y en la muerte! Eran más veloces que águilas, más fuertes que leones.
Hijas de Israel, lloren por Saúl, el que las vestía de púrpura y de joyas y les prendía alhajas de oro en los vestidos.
¡Cómo han caído los héroes en medio del combate! ¡Ha sucumbido Jonatán en lo alto de tus montañas! ¡Cuánto dolor siento por ti, Jonatán, hermano mío muy querido! Tu amistad era para mí más maravillosa que el amor de las mujeres.
¡Cómo han caído los héroes, cómo han perecido las armas del combate! »

Palabra de Dios.



Reflexionamos juntos

 Con un desastre militar termina el reinado y la vida de Saúl, y también la de sus hijos, entre ellos Jonatán, el amigo de David. Saúl no tuvo suerte en la vida. Ocho años de reinado, para dejar a la historia una imagen bien patética. Es conmovedora la reacción de David, que siempre había respetado al ungido de Dios, al rey, aunque éste le persiguiera. El poema, cantando los méritos del rey Saúl y de su amigo Jonatán y doliéndose de su triste final, refleja un corazón noble. Aunque el hecho de la desaparición de Saúl en el fondo le favoreciera -dejó de ser un perseguido y se le abrió el camino para el trono-, parecen sinceros y muy finos los sentimientos que aquí expresa David. Tendríamos que revisar nuestro corazón. ¿Somos capaces de sentir este profundo dolor ante la desgracia de los demás? ¿Incluso cuando le sucede algo malo a alguien que no nos mira bien? ¿Solemos reconocer los valores que tienen los otros y alabarlos en público?


P. Juan R. Celeiro

SALMO RESPONSORIAL 79, 2-3. 5-7



.
R.    ¡Que brille tu rostro, Señor, y nos salve!

Escucha, Pastor de Israel,
Tú que guías a José como a un rebaño;
Tú que tienes el trono sobre los querubines,
resplandece ante Efraím, Benjamín y Manasés. R.


Reafirma tu poder,
y ven a salvarnos.
Señor de los ejércitos, ¿hasta cuándo durará tu enojo,
a pesar de las súplicas de tu pueblo? R.


Les diste de comer un pan de lágrimas,
les hiciste beber lágrimas a raudales;
nos entregaste a las disputas de nuestros vecinos,
y nuestros enemigos se burlan de nosotros. R.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 3, 20-21




Jesús regresó a la casa, y de nuevo se juntó tanta gente que ni siquiera podían comer. Cuando sus parientes se enteraron, salieron para llevárselo, porque decían: «Es un exaltado».

Palabra del Señor.


¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?

¿Qué verían todas aquellas multitudes que iban detrás de  Jesús, a donde quiera que fuera? Nos lo podemos imaginar. Su vida era coherente, sus palabras verdaderas, su amor a prueba de cruz...
La Madre Teresa de Calcuta, Monseñor Oscar A. Romero, el mismo Papa Francisco... y muchas personas siguen despertando la admiración de multitudes.
Es verdad que todos no tenemos los mismos dones, pero como cristianos, nos tenemos que preguntar: ¿qué sentimientos despierta nuestra vida en los que nos rodean? ¿en que se nos nota que somos cristianos? ¿qué testimonio estamos dando?
    "Señor, gracias por las personas que me han animado a seguirte"
    "Perdona y cura nuestra falta de testimonio"
    "Danos fuerza para ser hacer presente tu amor entregado"

Sin embargo, la familia, seguramente con la mejor intención, acuden para llevarse a este hijo pródigo. No se dejan impresionar por Jesús. Quizá les pasa lo que a nosotros: nos impresionan los desconocidos, no valoramos al que tenemos cerca. Y cuando conocemos a una persona impresionante, conforme pasa el tiempo, la pesadez de la rutina va menguando la admiración del principio.
    "Que no nos acostumbremos nunca a tu amor, a tu entrega"
    "Ayúdanos a valorar el testimonio cotidiano de los que nos rodean"
    "Perdona y cura nuestra falta de sensibilidad".

¡Oh, Dios! Envíanos locos,
de los que se comprometen a fondo,
de los que se olvidan de sí mismos,
de los que aman
con algo más que con palabras,
de los que entregan
su vida de verdad y hasta el fin.

Danos locos,
chiflados,
apasionados,
personas capaces
de dar el salto hacia la inseguridad,
hacia la incertidumbre sorprendente de la pobreza;
danos locos,
que no utilicen
sus capacidades en su provecho.

Danos locos,
locos del presente,
enamorados de una forma de vida sencilla,
liberadores eficientes de los que sufren,
amantes de la paz,
puros de conciencia,
resueltos a nunca traicionar,
capaces de aceptar cualquier tarea,
de acudir donde sea,
libres y obedientes,
espontáneos y tenaces,
dulces y fuertes.

Danos locos, Señor, danos locos.
y contágiame tu locura.

San Ildefonso Arzobispo de Toledo


San Ildefonso ha sido considerado como una de las glorias de la Iglesia Española. Sobrino de San Eugenio y discípulo de San Isidro, fue escogido por el pueblo para ser arzobispo de Toledo, que era en ese tiempo la capital de España.

Escribió un famoso libro acerca de la Virginidad de María, y por su gran devoción a la Madre de Dios fue llamado "El Capellán de la Virgen". Se cuenta que Nuestra Señora se le apareció para felicitarlo y darle las gracias por haber hablado tan fervorosamente acerca de Ella y que le regaló un ornamento de celebrar la Santa Misa. En los cuadros antiguos se pinta a San Ildefonso, recibiendo el ornamento de manos de la Santísima Virgen.
San Ildefonso ha sido llamado "Doctor de la Virginidad de María".

Si tu haces algo por la Virgen María, la Virgen María hará mucho más por t

viernes, 22 de enero de 2016

Lectio: Viernes, 22 Enero, 2016


Tiempo ordinario
1) OraciónDios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo, y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor.
2) Lectura Del Evangelio según Marcos 3,13-19
Subió al monte y llamó a los que él quiso; y vinieron junto a él. Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Instituyó a los Doce y puso a Simón el nombre de Pedro; a Santiago el de Zebedeo y a Juan, el hermano de Santiago, a quienes puso por nombre Boanerges, es decir, hijos del trueno; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, el mismo que le entregó.
3) Reflexión• El evangelio de hoy describe la acogida y la misión de los doce apóstoles. Jesús comienza con dos discípulos a los que añade otros dos (Mc 1,16-20). Poco a poco el número fue creciendo. Lucas informa que llamó a los 72 discípulos para que fueran con él en misión (Lc 10,1).
•  Marcos 3,13-15: El llamado para una doble misión. Jesús llama a los que él quiere y se van con él. Luego, “Instituyó Doce, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios”. Jesús los llama para una doble finalidad, para una doble misión: (a) Estar con él, esto es, formar la comunidad de la que él, Jesús, es el eje. (b) Rezar y tener poder para expulsar los demonios, esto es, anunciar la Buena Nueva y luchar en contra del poder del mal que arruina la vida de la gente y aliena a las personas. Marcos dice que Jesús subió al monte y, estando allí, llamó a los discípulos. La llamada es una subida. En la Biblia subir al monte evoca el monte al que Moisés subió y tuvo un encuentro con Dios (Ex 24,12). Lucas dice que Jesús subió al monte, rezó toda la noche y, al día siguiente, llamó a los discípulos. Rezó a Dios para saber a quién escoger (Lc 6,12-13). Después de haber llamado, Jesús oficializa la elección hecha y crea un núcleo más estable de doce personas para dar mayor consistencia a la misión. Y también para significar la continuidad del proyecto de Dios. Los doce apóstoles del NT son los sucesores de las doce tribus de Israel.
•  Nace así la primera comunidad del Nuevo Testamento, comunidad modelo, que va creciendo alrededor de Jesús a lo largo de los tres años de su actividad pública. Al comienzo, no son nada más que cuatro (Mc 1,16-20). Poco después la comunidad crece en la medida en que va creciendo la misión en las aldeas y poblados de Galilea. Llega hasta el punto de que no tienen tiempo ni para comer ni para descansar (Mc 3,2). Por esto, Jesús se preocupaba de proporcionar un descanso a los discípulos (Mc 6,31) y de aumentar el número de los misioneros y misioneras (Lc 10,1). De este modo, Jesús trata de mantener el doble objetivo de la llamada: estar con él y enviarlos. La comunidad que así se forma alrededor de Jesús tiene tres características que pertenecen a su naturaleza: es formadora, es misionera y está inserta en medio de los pobres de Galilea.  
•  Marcos 3,16-19:  La lista de los nombres de los doce apóstoles. En seguida, Marcos dice los nombres de los doce: Simón, a quien dio el nombre de Pedro; Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, a los que dio el nombre de Boanerges, que quiere decir "hijos del trueno";  Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, Hijo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananeo, Judas  Iscariotes, aquel que lo entregó. Gran parte de estos nombres vienen del Antiguo Testamento. Por ejemplo, Simeón es el nombre de uno de los hijos del patriarca Jacob (Gén 29,33). Santiago es el mismo que Jacob (Gén 25,26). Judas es el nombre del otro hijo de Jacob (Gén 35,23). Mateo también tenía el nombre de Levi (Mc 2,14), que es el otro hijo de Jacob (Gén 35,23). De los doce apóstoles, siete tienen un nombre que viene del tiempo de los patriarcas. Dos se llaman Simón;  dos  Santiago;  dos Judas;  uno Levi.   Solamente hay uno con un nombre griego: Felipe. Sería como hoy en una familia donde todos tienen nombres del tiempo antiguo, y uno sólo tiene un nombre moderno. Esto revela el deseo que la gente tiene de rehacer historia ¡desde el comienzo! Merece la pena pensar en los nombres que hoy damos a los hijos. Como ellos, cada uno de nosotros está llamado por Dios por el nombre. 
4) Para la reflexión personal• Estar con Jesús e ir en misión es la doble finalidad de la comunidad cristiana. ¿Cómo asumes tú este compromiso en la comunidad a la que perteneces?
• Jesús llamó a los discípulos por el nombre. Tú, yo, todos nosotros existimos, porque Dios nos llama por el nombre. ¡Piensa en esto!
5) Oración final¡Muéstranos tu amor, Yahvé,
danos tu salvación!
Su salvación se acerca a sus adeptos,
y la Gloria morará en nuestra tierra. (Sal 85,8.10)

Lectura del primer libro de Samuel 24, 3-21





Saúl reunió a tres mil hombres seleccionados entre todo Israel y partió en busca de David y sus hombres; hacia las Peñas de las Cabras salvajes. Al llegar a los corrales de ovejas que están junto al camino, donde había una cueva, Saúl entró a hacer sus necesidades. En el fondo de la cueva, estaban sentados David y sus hombres. Ellos le dijeron: «Éste es el día en que el Señor te dice: "Yo pongo a tu enemigo en tus manos; tú lo tratarás como mejor te parezca"».
Entonces David se levantó y cortó sigilosamente el borde del manto de Saul. Pero después le remordió la conciencia, por haber cortado el borde del manto de Saúl, y dijo a sus hombres: «¡Dios me libre de hacer semejante cosa a mi señor, el ungido del Señor! ¡No extenderé mi mano contra él, porque es el ungido del Señor!» Con estas palabras, David retuvo a sus hombres y no dejó que se abalanzaran sobre Saúl. Así Saúl abandonó la cueva y siguió su camino.
Después de esto, David se levantó, salió de la cueva y gritó detrás de Saúl: «¡Mí señor, el rey!» Saúl miró hacia atrás, y David, inclinándose con el rostro en tierra, se postró y le dijo: «¿Por qué haces caso a los rumores de la gente, cuando dicen que David busca tu ruina? Hoy has visto con tus propios ojos que el Señor te puso en mis manos dentro de la cueva. Aquí se habló de matarte, pero yo tuve compasión de ti y dije: "No extenderé mi mano contra mi señor, porque es el ungido del Señor".
¡Mira, padre mío, sí, mira en mi mano el borde de tu manto! Si yo corté el borde de tu manto y no te maté, tienes que comprender que no hay en mí ni perfidia ni rebeldía, y que no he pecado contra ti. ¡Eres tú el que me acechas para quitarme la vida! Que el Señor juzgue entre tú y yo, y que Él me vengue de ti. Pero mi mano no se alzará contra ti.
"La maldad engendra maldad", dice el viejo refrán. Pero yo no alzaré mi mano contra ti. ¿Detrás de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién estás persiguiendo? ¡A un perro muerto! ¡A una pulga! ¡Que el Señor sea el árbitro y juzgue entre tú y yo; que Él examine y defienda mi causa, y me haga justicia, librándome de tu mano!»
Cuando David terminó de dirigir estas palabras a Saúl, éste exclamó: «¿No es esa tu voz, hijo mío, David?», y prorrumpió en sollozos. Luego dijo a David: «La justicia está de tu parte, no de la mía. Porque tú me has tratado bien y yo te he tratado mal. Hoy sí que has demostrado tu bondad para conmigo, porque el Señor me puso en tus manos y tú no me mataste. Cuando alguien encuentra a su enemigo, ¿lo deja seguir su camino tranquilamente? ¡Que el Señor te recompense por el bien que me has hecho hoy! Ahora sé muy bien que tú serás rey y que la realeza sobre Israel se mantendrá firme en tus manos».

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

 El acto de benevolencia ejercido por David, más que un gesto de perdón, es un acto de fe en la acción providencial de Dios, justo juez, que intervendrá para defender, a su tiempo y a su modo, a su «pobre» que es ahora perseguido. La comparación entre ambos pone de relieve, la diversa calidad de los personajes y hace aún más evidente el motivo del repudio de uno y de la elección de otro. David, ha sentido la tentación de eliminar a su adversario, pero se retiene, sabiendo que su vida está guiada por el Señor; no es él quien debe garantizarse su propio futuro a toda costa, incluso cediendo al mal, sino esperarlo pacientemente de Dios. Saúl, por el contrario, quiere tomar las riendas él mismo, hasta el punto de pretender forzar los acontecimientos y planear incluso un crimen. Saúl, observando la diferente calidad de vida elegida por David con respecto a la suya, puede intuir que es precisamente David alguien con el que Dios puede contar y que la gracia presente en la vida del muchacho héroe le hace capaz de realizar una mejor «justicia».


P. Juan R. Celeiro

SALMO RESPONSORIAL 56, 2-4. 6. 11




R.    ¡Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad!

Ten piedad de mí, Dios mío, ten piedad,
porque mi alma se refugia en ti;
yo me refugio a la sombra de tus alas
hasta que pase la desgracia. R.


Invocaré a Dios, el Altísimo,
al Dios que lo hace todo por mí:
Él me enviará la salvación desde el cielo
y humillará a los que me atacan.
¡Que Dios envíe su amor y su fidelidad! R.


¡Levántate, Dios, por encima del cielo,
y que tu gloria cubra toda la tierra!
Porque tu misericordia se eleva hasta el cielo,
y tu fidelidad hasta las nubes. R.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 3, 13-19




Jesús subió a la montaña y llamó a su lado a los que quiso. Ellos fueron hacia él, y Jesús instituyó a doce, a los que les dio el nombre de Apóstoles, para que estuvieran con él, y para enviarlos a predicar con el poder de expulsar a los demonios.
Así instituyó a los Doce: Simón, al que puso el sobrenombre de Pedro; Santiago, hijo de Zebedeo, y Juan, hermano de Santiago, a los que dio el nombre de Boanerges, es decir, hijos del trueno; luego, Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago, hijo de Alfeo, Tadeo, Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.

Palabra del Señor. 


¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?

Jesús subió a la montaña, subió a orar, a estar con su Padre. La montaña y la noche están acostumbradas a escuchar las confidencias de Jesús y el Padre. Seguir a Jesús es también orar, crecer en la amistad personal de Dios. ¿Qué le dices a Dios?

Jesús busca colaboradores para su misión. Dios busca la cooperación de las personas. Dios pide tu ayuda. ¿Para qué? Para predicar, es decir, para anunciar a las personas el amor de Dios; también para expulsar demonios, es decir, para luchar contra la injusticia, la mentira, el pecado... ¿Qué dices a Dios?

Jesús marca un estilo de actuar. Podría haber actuado él solo, sin colaboradores, pero prefiere llevar adelante su misión en comunidad. ¿Soy persona de comunidad o tiendo al individualismo? ¿Qué te dice Dios? ¿Qué le dices?

Jesús, ésta es hoy mi oración:
Gracias por mi comunidad de fe.
Aunque no sea perfecta,
¡estoy recibiendo tanto de ella!
¡Tengo tanto que agradecerle!
En ella te estoy descubriendo,
en ella estoy aprendiendo a amarte y a seguirte.
Desde ella escucho tu Buena Noticia,
desde ella recibo el pan necesario para el camino.
Cuando me canso, me deja su palabra de ánimo,
cuando me caigo, me entrega tu perdón.
Cuando me siento débil, ella me fortalece,
cuando me duermo, ella me despierta.
Que seamos un rincón cálido,
un lugar donde nos queramos y respetemos,
un espacio donde vivamos como hermanos,
donde, unidos, nos esforcemos por tu Reino.
Y te ruego algo más,
con la fuerza de que soy capaz.
Que mi comunidad no luche por sí y por su causa.
Se empeñe, más bien, en Ti y en tu causa.
Que no destaquemos por hacer muchas cosas,
por ser muchos e importantes.
Que nos conozcan, Señor, por vibrar y soñar
con lo que tú vibraste y soñaste.
Jesús, te doy gracias
y te pido por mi Comunidad.
Ella es el camino,
Tú, la meta y el horizonte. Amén.

San Vicente Mártir


San Vicente era un diácono español, y su martirio se hizo tan famoso que San Agustín le dedicó cuatro sermones y dice de él que no hay provincia donde no le celebren su fiesta. Roma levantó tres iglesias en honor de San Vicente y el Papa San León lo estimaba muchísimo. El poeta Prudencio compuso en honor de este mártir un himno muy famoso.

Era diácono o ayudante del obispo de Zaragoza, San Valerio. (Diácono es el grado inmediatamente inferior al sacerdocio). Como el obispo tenía dificultades para hablar bien, encargaba a Vicente la predicación de la doctrina cristiana, lo cual hacía con gran entusiasmo y consiguiendo grandes éxitos por su elocuencia y su santidad.
El emperador Diocleciano decretó la persecución contra los cristianos, y el gobernador Daciano hizo poner presos al obispo Valerio y a su secretario Vicente y fueron llevados prisioneros a Valencia. No se atrevieron a juzgarlos en Zaragoza porque allí la gente los quería mucho. En la cárcel les hicieron sufrir mucha hambre y espantosas torturas para ver si renegaban de la religión. Pero cuando fueron llevados ante el tribunal, Vicente habló con tan grande entusiasmo en favor de Jesucristo, que el gobernador regañó a los carceleros por no haberlo debilitado más con más atroces sufrimientos. Les ofrecieron muchos regalos y premios si dejaban la religión de Cristo y se pasaban a la religión pagana. El obispo encargó a Vicente para que hablara en nombre de los dos, y éste dijo: "Estamos dispuestos a padecer todos los sufrimientos posibles con tal de permanecer fieles a la religión de Nuestro Señor Jesucristo". Entonces el perseguidor Daciano desterró al obispo y se dedicó a hacer sufrir a Vicente las más espantosas torturas para tratar de hacerlo abandonar su santa religión.
El primer martirio fue un tormento llamado "el potro", que consistía en amarrarles cables a los pies y a las manos y tirar en cuatro direcciones distintas al mismo tiempo. Este tormento hacía que se desanimaran todos los que no fueran muy valientes. Pero Vicente, fiel a su nombre, que también significa "valeroso", aguantó este terrible suplicio rezando y sin dejar de proclamar su amor a Jesucristo.
El segundo tormento fue apalearlo. El cuerpo de Vicente quedó masacrado y envuelto en sangre. Pero siguió declarando que no admitía más dioses que el Dios verdadero, ni más religión sino la de Cristo. El mismo jefe de los verdugos se quedó admirado ante el valor increíble de este mártir.
Entonces el gobernador le pidió que ahora sí le dijera dónde estaban las Sagradas Escrituras de los cristianos para quemarlas. Vicente dijo que prefería morir antes que decirle este secreto.
Y vino el tercer tormento: la parrilla al rojo vivo. Lo extendieron sobre una parrilla calientísima erizada de picos al rojo vivo. Los verdugos echaban sal a sus heridas y esto le hacía sufrir mucho más. Y en todo este feroz tormento, Vicente no hacía sino alabar y bendecir a Dios.
San Agustín dice: "El que sufría era Vicente, pero el que le daba tan grande valor era Dios. Su carne al quemarse le hacía llorar y su espíritu al sentir que sufría por Dios, le hacía cantar". Si no hubiera sido porque Nuestro Señor le concedió un valor extraordinario, Vicente no habría sido capaz de aguantar tantos tormentos. Pero Dios cuando manda una pena, concede también el valor para sobrellevarla.
El tirano mandó que lo llevaran a un oscuro calabozo cuyo piso estaba lleno de vidrios cortantes y que lo dejaran amarrado y de pie hasta el día siguiente para seguirlo atormentando para ver si abandonaba la religión de Cristo. El poeta Prudencio dice: "El calabozo era un lugar más negro que las mismas tinieblas; un covacho que formaban las estrechas piedras de una bóveda inmunda; era una noche eterna donde nunca penetraba la luz".
Interviene Dios. Pero a medianoche el calabozo se llenó de luz. A Vicente se le soltaron las cadenas. El piso se cubrió de flores. Se oyeron músicas celestiales. Y una voz le dijo: "Ven valeroso mártir a unirte en el cielo con el grupo de los que aman a Nuestro Señor". Al oír este hermoso mensaje, San Vicente se murió de emoción. el carcelero se convirtió al cristianismo, y el perseguidor lloró de rabia al día siguiente al sentirse vencido por este valeroso diácono.

jueves, 21 de enero de 2016

Lectio: Jueves, 21 Enero, 2016

Tiempo ordinario

1) Oración inicial Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo, y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor. Amen.
2) Lectura Del santo Evangelio según Marcos 3,7-12
Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le prepararan una pequeña barca, para que no le aplastaran. Pues curó a muchos, de suerte que cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarle. Y los espíritus inmundos, al verle, se arrojaban a sus pies y gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios.» Pero él les mandaba enérgicamente que no le descubrieran.
3) Reflexión• La conclusión a la que se llega, al final de estos cinco conflictos (Mc 2,1 a 3,6), es que la Buena Nueva de Dios tal y como era anunciada por Jesús, decía exactamente lo contrario de la enseñanza de las autoridades religiosas de la época. Por esto, al final del último conflicto, se prevé que Jesús no va a tener una vida fácil y será combatido. La muerte aparece en el horizonte. Decidirán matarle (Mc 3,6). Sin una conversión sincera no es posible comprender la Buena Nueva.
• Un resumen de la acción evangelizadora de Jesús. Los versos del evangelio de hoy (Mc 3,7-12) son un resumen de la actividad de Jesús y acentúan un enorme contraste. Un poco antes, en Mc 2,1 hasta 3,6, se habla sólo de conflictos, inclusive del conflicto de vida y muerte entre Jesús y las autoridades civiles y religiosas de la Galilea (Mc 3,1-6). Y aquí en el resumen, parece lo contrario: un movimiento popular inmenso, mayor que el movimiento de Juan Bautista, porque llegaba gente no sólo de Galilea, sino también de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de Tiro y de Sidón para encontrarse con Jesús (Mc 3,7-12). Todos quieren verle y tocarle. Es tanta gente y hasta Jesús queda preocupado. Corre el peligro de ser aplastado por la gente. Por eso, pide a los discípulos que tengan a disposición una barca para que la multitud no lo aplastara. Y desde la barca hablaba a la multitud. Eran sobre todo excluidos y marginados que venían a él para que los sanara de sus males: los enfermos y los poseídos. Estos que no eran acogidos en la convivencia social de la sociedad de la época, son ahora acogidos por Jesús. He aquí el contraste: por un lado el liderazgo religioso y civil que decide matar a Jesús (Mc 3,6); por el otro un movimiento popular inmenso que busca en Jesús la salvación. ¿Quién ganará?
• Los espíritus impuros y Jesús. La insistencia de Marcos en la expulsión de los demonios es muy grande. El primer milagro de Jesús es la expulsión de un demonio (Mc 1,25). El primer impacto que Jesús causa en la gente es por causa de la expulsión de los demonios (Mc 1,27). Una de las principales causas del enfrentamiento de Jesús con los escribas es la expulsión de los demonios (Mc 3,22). El primer poder que los apóstoles van a recibir cuando son enviados en misión, es el poder de expulsar los demonios (Mc 6,7). La primera señal que acompaña el anuncio de la resurrección es la expulsión de los demonios (Mc 16,17). ¿Qué significa expulsar los demonios en el evangelio de Marcos?
• En el tiempo de Marcos, el miedo a los demonios iba en aumento. Algunas religiones, en vez de liberar a la gente, alimentaban el miedo y la angustia. Uno de los objetivos de la Buena Nueva de Jesús era ayudar a la gente a que se liberara de este miedo. La llegada del Reino de Dios significó la llegada de un poder más fuerte. Jesús es “el hombre más fuerte” que llegó para someter a Satanás, el poder del mal, y sustraer de sus garras a la humanidad presa del miedo (Mc 3,27). Por esto, Marcos insiste tanto, en la victoria de Jesús sobre el poder del mal, sobre el demonio, sobre Satanás, sobre el pecado y sobre la muerte. Desde el principio hasta el fin, con palabras casi iguales, repite el mismo mensaje: “¡Jesús expulsaba a los demonios!” (Mc 1,26.27.34.39; 3,11-12.15.22.30; 5,1-20; 6,7.13; 7,25-29; 9,25-27.38; 16,9.17). ¡Parece como un refrán! Hoy, en vez de usar siempre las mismas palabras preferimos usar palabras diferentes. Diríamos: “¡El poder del mal, Satanás, que infundió miedo entre la gente, Jesús lo venció, lo dominó, lo sometió, lo destronó, lo derribó, lo echó, lo eliminó, lo exterminó, lo aniquiló, lo abatió, lo destruyó y lo mató!” Lo que Marcos quiere decirnos es lo siguiente: “A los cristianos está prohibido tener miedo a Satanás!” Después de que Jesús resucitó, es una manía y falta de fe hacer referencia a todas horas a Satanás, como si él tuviera algún poder sobre nosotros. Insistir en el peligro de los demonios para llamar a la gente a que vaya a las iglesias, es desconocer la Buena Nueva del Reino. ¡Es falta de fe en la resurrección de Jesús!
4) Para una reflexión personal• ¿Cómo vives tu fe en la resurrección de Jesús? ¿Te ayuda a vencer el miedo?
• Expulsión de los demonios. ¿Cómo haces para neutralizar ese poder en tu vida?
5) Oración final¡En ti gocen y se alegren
todos los que te buscan!
¡Digan sin cesar: «Grande es Yahvé»
los que ansían tu victoria! (Sal 40,17)

Lectura del primer libro de Samuel 18, 6-9; 19, 1-7




Al regresar de la batalla, después que David derrotó al filisteo, las mujeres de todas las ciudades de Israel salían a recibir al rey Saúl, cantando y bailando, al son jubiloso de tamboriles y triángulos. Y mientras danzaban, las mujeres cantaban a coro: «Saúl ha matado a miles y David a decenas de miles». Saúl se puso furioso y muy disgustado por todo aquello, pensó: «A David le atribuyen los diez mil, y a mí tan sólo los mil. iYa no le falta más que la realeza!» Y a partir de ese día, Saúl miró con malos ojos a David.
Saúl habló a su hijo Jonatán y a todos sus servidores de su proyecto de matar a David. Pero Jonatán, hijo de Saúl, quería mucho a David, y lo puso sobre aviso, diciéndole: «Mi padre Saúl intenta matarte. Ten mucho cuidado mañana por la mañana; retírate a un lugar oculto y no te dejes ver. Yo saldré y me quedaré junto con mi padre en el campo donde tú estés; le hablaré de ti, veré qué pasa y te lo comunicaré».
Jonatán habló a su padre Saúl en favor de David, y le dijo: «Que el rey no peque contra su servidor David, ya que él no ha pecado contra ti. Al contrario, sus acciones te reportan grandes beneficios. Él se jugó la vida cuando derrotó al filisteo, y el Señor dio una gran victoria a todo Israel. Si tanto te alegraste al verlo, ¿por qué vas a pecar con sangre inocente, matando a David sin motivo?»
Saúl hizo caso a Jonatán y pronunció este juramento: «¡Por la vida del Señor, no morirá!»
Jonatán llamó a David y lo puso al tanto de todo. Luego lo llevó a la presencia de Saúl, y David quedó a su servicio como antes.

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos

 Comenzamos con un agudo sentimiento de celos por parte del rey Saúl contra David. En compensación, surge la gracia divina, que actúa ahora de modo claro en la vida de David; gracias a su valor, se está afirmando como el elegido del Señor. Saúl, por el contrario, se muestra más interesado por su prestigio personal que por el beneficio de la nación a la que debería servir. Luego se presenta la mediación llevada a cabo por Jonatán ante Saúl. Impulsado por la gran amistad que ha entablado con David, Jonatán consigue superar el espíritu de servilismo y de autodefensa que reina ahora en la corte. Una pasión movida por la envidia arremete al consagrado del Señor y una pasión movida por la amistad lo salva. A través de nuestras pasiones pasan grandes males y grandes bienes. El Señor puede obrar también a través de ellas. Por nuestra parte, es necesario que no las dejemos abandonadas a sí mismas, sino que las pongamos al servicio de un proyecto de amor.

P. Juan R. Celeiro

SALMO RESPONSORIAL 55, 2-3. 9-12. 13




R.    ¡En Dios confío y no temo!


Ten piedad de mí, Señor, porque me asedian,
todo el día me combaten y me oprimen:
mis enemigos me asedian sin cesar,
son muchos los que combaten contra mi. R.


Tú has anotado los pasos de mi destierro,
recoge mis lágrimas en tu odre:
¿acaso no está todo registrado en tu Libro?
Mis enemigos retrocederán cuando te invoque. R.


Yo sé muy bien que Dios está de mi parte;
confío en Dios y alabo su palabra;
confío en Él y ya no temo:
¿qué pueden hacerme los hombres? R.


Debo cumplir, Dios mío, los votos que te hice:
te ofreceré sacrificios de alabanza. R.

Evangelio de nuestro Señor Jesucristo según san Marcos 3, 7-12




Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del mar, y lo siguió mucha gente de Galilea. Al enterarse de lo que hacía, también fue a su encuentro una gran multitud de Judea, de Jerusalén, de Idumea, de la Transjordania y de la región de Tiro y Sidón. Entonces mandó a sus discípulos que le prepararan una barca, para que la muchedumbre no lo apretujara.
Porque, como sanaba a muchos todos los que padecían algún mal se arrojaban sobre Él para tocarlo. Y los espíritus impuros, apenas lo veían, se tiraban a sus pies, gritando: «¡Tú eres el Hijo de Dios!» Pero Jesús les ordenaba terminantemente que no lo pusieran de manifiesto.

Palabra del Señor.


¿Qué me quieres decir, Señor? ¿Cómo puedo hacer realidad este evangelio en mi vida?

La gente seguía a Jesús. Tenían hambre, hambre de esperanza, hambre de alegría, hambre de amor, hambre de verdad, hambre de salud... hambre de Dios, en definitiva. Dejan sus quehaceres, sus casas y se van a escuchar a Jesús.
¿Tengo hambre de Jesús? ¿Qué hago por seguirle, por escucharle? ¿Qué estoy dispuesto a dejar para estar con Él? ¿Pongo en sus manos mis dolencias?

Te presiona la turba de dolientes.
Todas las muestras del sufrir humano
quieren llegar a Ti. Sollozan, gimen,
se arrastran por el polvo hacia tu amparo.


Se te nublan los ojos, aunque sabes
que eres fuente de Vida sin ocaso,
y allá en tu Corazón, donde más duele,
lloras las consecuencias del pecado.


Después, ternura inmensa, a cada uno
vas imponiendo tus divinas manos,
trazando un arcoiris de alegría,
que borra la memoria del nublado.


No queda ahí tu amor, baja más hondo;
quiere llenar de fe lo que ha vaciado
de dolores antiguos. Luego, pides
silencio agradecido al entusiasmo.


Señor, así te miro, así me acerco,
uno más en la fila. ¿Me ves sano?
Pero a ti no te engaña la apariencia.
¿Estoy para tu Reino desahuciado?


Restaura mi interior. Quiero, contigo
volver a ser, humilde, tu santuario
y llevar tu salud de cuerpo y alma
al inmenso dolor de mis hermanos.


Luis Carlos Flores Mateos, sj


Hoy las personas también tienen hambre de Dios, también las que tienen espíritus inmundos. Cualquier corazón necesita ser amado y amar, espera buenas noticias, mendiga esperanza, busca una razón para vivir. Y los cristianos hemos de estar dispuestos a saciar ese hambre, esa sed con nuestra experiencia de fe, con la Palabra de Dios, con nuestra vida.
    "Señor, ayúdanos a descubrir las necesidades profundas de las personas"
    "Haznos generosos para compartir el regalo de la fe"
    "Que nuestra vida sea transparencia de tu amor"

Santa Inés


San Ambrosio en una de sus homilías habló de Santa Inés como un personaje muy conocido de las gentes de aquel tiempo. Recuerda que su nombre viene de Agnus, y significa "pura".

Y añade el santo: "Se refiere que ella tenía sólo trece años cuando fue martirizada. Y notemos el poder de la fe que consigue hacer mártires valientes en tan tierna edad. Casi no había sitio en tan pequeño cuerpo para tantas heridas. Se mostró valientísima ante las más ensangrentadas manos de los verdugos y no se desanimó cuando oyó arrastrar con estrépito las pesadas cadenas. Ofreció su cuello a la espada del soldado furioso. Llevada contra su voluntad ante el altar de los ídolos, levantó sus manos puras hacia Jesucristo orando, y desde el fondo de la hoguera hizo el signo de la cruz, señal de la victoria de Jesucristo. Presentó sus manos y su cuello ante las argollas de hierro, pero era tan pequeña que aquellos hierros no lograban atarla. Todos lloraban menos ella. Las gentes admiraban la generosidad con la cual brindaba al Señor una vida que apenas estaba empezando a vivir. Estaban todos asombrados de que a tan corta edad pudiera ser ya tan valerosa mártir en honor de la Divinidad. Cuántas amenazas empleó el tirano para persuadirla. Cuántos halagos para alejarla de su religión. Mas ella respondía: La esposa injuria a su esposo si acepta el amor de otros pretendientes. Unicamente será mi esposo el que primero me eligió, Jesucristo. ¿Por qué tardas tanto verdugo? Perezca este cuerpo que no quiero sea de ojos que no deseo complacer. Llegado el momento del martirio. Reza. Inclina la cabeza. Hubierais visto temblar el verdugo lleno de miedo, como si fuera él quien estuviera condenado a muerte. Su mano tiembla. Palidece ante el horror que va a ejecutar, en tanto que la jovencita mira sin temor la llegada de su propia muerte. H aquí dos triunfos a un mismo tiempo para una misma niña: la pureza y el martirio".
Era de la noble familia romana Clodia. Nació cerca del año 290. Recibió muy buena educación cristiana y se consagró a Cristo con voto de virginidad.
Volviendo un día del colegio, la niña se encontró con el hijo del alcalde de Roma, el cual se enamoró de ella y le prometió grandes regalos a cambio de la promesa de matrimonio. Ella respondió: "He sido solicitada por otro Amante. Yo amo a Cristo. Seré la esposa de Aquel cuya Madre es Virgen; lo amaré y seguiré siendo casta".
El hijo recurre a su padre, el alcalde. Este la hace apresar. La amenazan con las llamas si no reniega de su religión pero no teme a las llamas. Entonces la condenan a morir degollada. Sus padres recogen el cadáver. La sepultan en el sepulcro paterno. Pocos días después su hermana Emerenciana cae martirizada a pedradas por estar rezando junto al sepulcro.
"Con mínimas fuerzas superó grandes peligros", dice San Dámaso en su epitafio.
Todos los historiadores coinciden en proclamarla mártir de la virginidad. Es patrona de las jóvenes que desean conservar la pureza. Cada año, el 21 de enero, día de Santa Inés, se bendicen los corderos con cuya lana se tejen los "palios", o sea el distintivo de los arzobispos.
En este tiempo de materialismo sea ella un modelo de castidad para la juventud.
La liturgia la presenta como modelo de los éxitos que logra alcanzar una persona cuando tiene una gran fe. La fe en Dios y en la eternidad lleva al heroísmo.

miércoles, 20 de enero de 2016

Lectio: Miércoles, 20 Enero, 2016


Tiempo ordinario
1) Oración inicial Dios todopoderoso, que gobiernas a un tiempo cielo y tierra, escucha paternalmente la oración de tu pueblo, y haz que los días de nuestra vida se fundamenten en tu paz. Por nuestro Señor. Amen.
2) Lectura Del santo Evangelio según Marcos 3,1-6
Entró de nuevo en la sinagoga, y había allí un hombre que tenía la mano paralizada. Estaban al acecho a ver si le curaba en sábado para poder acusarle. Dice al hombre que tenía la mano seca: «Levántate ahí en medio.» Y les dice: «¿Es lícito en sábado hacer el bien en vez del mal, salvar una vida en vez de destruirla?» Pero ellos callaban. Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su corazón, dice al hombre: «Extiende la mano.» Él la extendió y quedó restablecida su mano. En cuanto salieron los fariseos, se confabularon con los herodianos contra él para ver cómo eliminarle.
3) Reflexión• En el evangelio de hoy vamos a meditar el último de los cinco conflictos que Marcos pone al comienzo de su evangelio (Mc 2,1 a 3,6). Los cuatro conflictos anteriores fueron provocados por los adversarios de Jesús. Este último es provocado por Jesús mismo y revela la gravedad del conflicto entre él y las autoridades religiosas de su tiempo. Es un conflicto de vida y muerte. Importa notar la categoría de los adversarios que aparece en este último conflicto. Se trata de fariseos y herodianos, es decir de autoridades religiosas y civiles. Cuando Marcos escribe su evangelio en los años 70, muchos recordaron la terrible persecución de los años 60, en la que Nerón se cargó a muchas comunidades cristianas. Al oír ahora como Jesús mismo había sido amenazado de muerte y como se comportaba en medio de estos conflictos peligrosos, los cristianos encontraban valor y orientación para no desanimarse a lo largo del camino.
• Jesús en la sinagoga en día de sábado. Jesús entra en la sinagoga. Tenía costumbre de participar en las celebraciones de la multitud. Había allí un hombre con una mano atrofiada. Una persona con discapacidad física no podía participar plenamente, ya que era considerada impura. Aunque estuviera presente en la comunidad, era marginada. Debía mantenerse alejada del resto.
• La preocupación de los adversarios de Jesús. Los adversarios observan para ver si Jesús cura en día de sábado. Quieren acusarlo. El segundo mandamiento da la Ley de Dios mandaba “santificar el sábado”. Estaba prohibido trabajar en ese día (Ex 20,8-11). Los fariseos decían que curar a un enfermo era los mismo que trabajar. Por esto enseñaban: “¡Está prohibido curar en día de sábado!” Colocaban la ley por encima del bienestar de las personas. Jesús los incomodaba, porque colocaba el bienestar de las personas por encima de las normas y de las leyes. La preocupación de los fariseos y de los herodianos no era el celo por la ley, sino la voluntad de acusar y de eliminar a Jesús.
• ¡Levántate y ponte aquí en medio!. Jesús pide dos cosas al discapacitado físico: ¡Levántate y ponte aquí en medio! La palabra “levántate” es la misma que las comunidades del tiempo de Marcos usaban para decir “resucitar”. ¡El discapacitado debe “resucitar”, levantarse, ponerse en medio y ocupar su lugar en el centro de la comunidad! Los marginados, los excluidos, ¡deben ponerse en medio! No pueden ser excluidos. Deben ser incluidos y acogidos. ¡Deben estar junto con todos los demás! Jesús llamó al excluido para que se pusiera en medio.
• La pregunta de Jesús deja a los demás sin respuesta. Jesús pregunta: ¿En día de sábado está permitido hacer el bien o hacer el mal? ¿Salvar la vida o matarla? Podía haber preguntado: ”En día de sábado está permitido curar: ¿sí o no?” Y todos hubiesen respondido: “¡No está permitido!” Pero Jesús cambia la pregunta. ¡Para él, en aquel caso concreto, “curar” era lo mismo que “hacer el bien” o “salvar una vida”, y “no curar” era lo mismo que “hacer el mal” o “matar una vida”! Con su pregunta Jesús pone el dedo en la llaga. Denuncia la prohibición de curar en día de sábado como un sistema de muerte. ¡Pregunta sabia! Los adversarios se quedaron sin respuesta.
• Jesús queda indignado ante la cerrazón de los adversarios. Jesús reacciona con indignación y con tristeza ante la actitud de los fariseos y de los herodianos. Manda al hombre a que extienda la mano, y queda curada. Al curar al discapacitado, Jesús muestra que él no estaba de acuerdo con el sistema que ponía la ley por encima de la vida. En respuesta a la acción de Jesús, los fariseos y los herodianos deciden matarlo. Con esta decisión confirman que son, de hecho, defensores de un sistema de muerte. No tienen miedo a matar para defender el sistema contra Jesús que los ataca y critica en nombre de la vida.
4) Para la reflexión personal• El discapacitado fue llamado a ponerse en el centro de la comunidad. En nuestra comunidad, los pobres y excluidos ¿tienen un lugar privilegiado?
• ¿Te has confrontado alguna vez con personas que, al igual que los herodianos y los fariseos, colocan la ley por encima del bienestar de las personas? ¿Qué sentiste en aquel momento? ¿Les diste razón o los criticaste?
5) Oración finalPero te compadeces de todos porque todo lo puedes
y no aborreces nada de lo que hiciste;
Señor, amigo de la vida. (Sab 11,23-26)

Lectura del primer libro de Samuel 17, 1a. 2a. 4a. 8. 32-33. 37. 40-51




Los filisteos reunieron sus fuerzas para el combate. También Saúl y los hombres de Israel. Se reunieron y se dispusieron en orden de batalla frente a los filisteos.
Entonces salió del campo filisteo un luchador llamado Goliat. Se detuvo y gritó a las filas de Israel: «¿Para qué salen a presentar batalla? ¿No soy yo el Filisteo y ustedes los esclavos de Saúl? Elijan a un hombre y que baje a enfrentarme».
David dijo a Saúl: «No hay que desanimarse a causa de ése; tu servidor irá a luchar contra el filisteo».
Pero Saúl respondió a David: «Tú no puedes batirte con ese filisteo, porque no eres más que un muchacho, y él es un hombre de guerra desde su juventud».
Y David añadió: «El Señor, que me ha librado de las garras del león y del oso, también me librará de la mano de ese filisteo».
Entonces Saúl dijo a David: «Ve, y que el Señor esté contigo».
Luego David tomó en la mano su bastón, eligió en el torrente cinco piedras bien lisas, las puso en su bolsa de pastor, en la mochila, y con la honda en la mano avanzó hacia el filisteo.
El filisteo se fue acercando poco a poco a David, precedido de su escudero. Y al fijar sus ojos en David, el filisteo lo despreció, porque vio que era apenas un muchacho, de tez clara y de buena presencia. Entonces dijo a David: «¿Soy yo un perro para que vengas a mí armado de palos?» Y maldijo a David invocando a sus dioses.
Luego le dijo: «Ven aquí, y daré tu carne a los pájaros del cielo y a los animales del campo».
David replicó al filisteo: «Tú avanzas contra mí armado de espada, lanza y jabalina, pero yo voy hacia ti en el nombre del Señor de los ejércitos, el Dios de las huestes de Israel, a quien tú has, desafiado., Hoy mismo el Señor te entregará en mis manos; yo te derrotaré, te cortaré la cabeza, y daré tu cadáver y los cadáveres del ejército filisteo a los pájaros del cielo y a los animales del campo. Así toda la tierra sabrá que hay un Dios para Israel. Y toda esta asamblea reconocerá que el Señor da la victoria sin espada ni lanza. Porque ésta es una guerra del Señor, y El los entregará en nuestras manos».
Cuando el filisteo se puso en movimiento y se acercó cada vez más para enfrentar a David, éste enfiló velozmente en dirección al filisteo. En seguida metió la mano en su bolsa, sacó de ella una piedra y la arrojó con la honda, hiriendo al filisteo en la frente. La piedra se le clavó en la frente, y él cayó de bruces contra el suelo. Así venció David al filisteo con la honda y una piedra; le asestó un golpe mortal, sin tener una espada en su mano.
David fue corriendo y se paró junto al filisteo; le agarró la espada, se la sacó de la vaina y lo mató, cortándole la cabeza.
Al ver que su héroe estaba muerto, los filisteos huyeron.

Palabra de Dios.


Reflexionamos juntos



El choque entre los que se desafían es interpretado como una confrontación entre el Dios vivo y los dioses impotentes, de suerte que se pueda reconocer con claridad la presencia activa de Dios e invitar a todos al reconocimiento de su esplendor. La perícopa pone de relieve tres elementos: la fe de David, que hace frente a una situación ignominiosa para el pueblo y para la fe en Dios; la impotencia del muchacho, pero también su fe en la Providencia (experimentada ya en muchas ocasiones); el contenido religioso del desafío que se basa en la confrontación entre los dioses y el único Dios verdadero.
De este modo, aparece con toda nitidez que una fe auténtica puede hacer frente y solucionar las dificultades más duras.



P. Juan R. Celeiro

SALMO RESPONSORIAL 143, 1-2. 9-10



R.    ¡Bendito sea el Señor; mi Roca!

Bendito sea el Señor, mi Roca,
el que adiestra mis brazos para el combate
y mis manos para la lucha. R.


Él es mi bienhechor y mi fortaleza,
mi baluarte y mi libertador;
Él es el escudo con que me resguardo,
y el que somete los pueblos a mis pies. R.


Dios mío, yo quiero cantarte un canto nuevo
y tocar para ti con el arpa de diez cuerdas,
porque Tú das la victoria a los reyes
y libras a David, tu servidor. R.

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