domingo, 19 de febrero de 2017

¿Cómo me pides tanto, Señor?



¿Sonreír al que deteriora e invade mi vida,
perdonar a quien me afrenta,
ayudar a quien me arruina
y asistir a quien me olvidó un mal día?

¿Cómo  me pides tanto, Señor?
¿Amar al que tal vez nunca me amó,
abrazar al que, ayer, me  rechazó,
llorar con el que, tal vez,
nunca yo encontré consuelo en la aflicción?
¡Cómo, Señor! ¡Dime cómo!
Cuando ya es difícil amar al  que nos ama.
Caminar con el que queremos
entregarnos al que conocemos
o alegrarnos con el que nos aplaude.
¡Cómo, Señor! ¡Dinos cómo hacerlo!
Cuando nos cuesta rezar por  los nuestros,
o prestar nuestra mejilla
a quien ya nos da un beso.
Cuando es duro el ser  felices
con aquellos que con  nosotros conviven.

¿Cómo  nos pides tanto, Señor?
Ayúdanos a estar en comunión  permanente con Dios
y entonces, Señor,
tal vez no nos parezca tanto ni un imposible,
ser cómo Tú eres y llevar a cabo lo que Tú quieres:
Amor  sin condiciones.
Amén.

P. Javier Leoz

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