domingo, 19 de marzo de 2017

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 5, 1-2. 5-8



Hermanos:
Justificados por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo. Por El hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por Él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios. Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.
En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores. Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor. Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.

Palabra de Dios


La esperanza no defrauda, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones. San Pablo les dice a los primeros cristianos de Roma que, si tienen verdadero amor a Dios, la esperanza en Dios no les defraudará, porque el verdadero amor a Dios siempre genera verdadera esperanza en Dios. Prediquemos y sembremos nosotros en las personas necesitadas un verdadero amor a Dios y habremos sembrado en ellas una verdadera esperanza. Y ya sabemos que nuestro verdadero amor a Dios se manifestará, en primer término, en nuestro verdadero amor al prójimo, sobre todo al prójimo necesitado.

Gabriel González del Estal

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