domingo, 26 de marzo de 2017

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso 5, 8-14


Hermanos:
Antes, ustedes eran tinieblas, pero ahora son luz en el Señor. Vivan como hijos de la luz. Ahora bien, el fruto de la luz es la bondad, la justicia y la verdad. Sepan discernir lo que agrada al Señor, y no participen de las obras estériles de las tinieblas; al contrario, pónganlas en evidencia. Es verdad que resulta vergonzoso aun mencionar las cosas que esa gente hace ocultamente. Pero cuando se las pone de manifiesto, aparecen iluminadas por la luz, porque todo lo que se pone de manifiesto es luz. Por eso se dice:
«Despiértate, tú que duermes,
levántate de entre los muertos,
y Cristo te iluminará».

Palabra de Dios.



 Hermanos: en otro tiempo erais tinieblas, ahora sois luz en el Señor. Caminad como hijos de la luz, (toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz). Estas palabras que dice san Pablo a los cristianos de Éfeso debemos aplicarlas cada uno de nosotros a nosotros mismos. Cristo es para nosotros la única luz segura y verdadera; la luz de Cristo debe ser la principal luz que nos guíe en nuestros pensamientos, palabras y obras. Y, puesto que toda bondad, justicia y verdad son fruto de la luz de Cristo, tratemos de actuar siempre nosotros con bondad, justicia y verdad. Esto es algo muy difícil de conseguir para tenemos la obligación cristiana de intentar conseguirlo siempre. Esta debe ser una característica que nos identifique como verdaderos cristianos.

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