miércoles, 1 de marzo de 2017

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 5, 20—6, 2



Hermanos:
Nosotros somos embajadores de Cristo, y es Dios el que exhorta a los hombres por intermedio nuestro. Por eso, les suplicamos en nombre de Cristo: déjense reconciliar con Dios. A Aquél que no conoció el pecado, Dios lo identificó con el pecado en favor nuestro, a fin de que nosotros seamos justificados por Él.
Y porque somos sus colaboradores, los exhortamos a no recibir en vano la gracia de Dios. Porque Él nos dice en la Escritura: "En el momento favorable te escuché, y en el día de la salvación te socorrí". Éste es el tiempo favorable, éste es el día de la salvación.

Palabra de Dios.


Si, hermanos, ahora es tiempo de gracia, de salvación, de búsqueda. Es el momento de hacer más recia nuestra fe. En Navidad nos asombraba el amor de Dios en una mísera cuna pero, en Pascua, nos escandalizará y nos conmoverá profundamente como el Señor, entre maderas de nuevo, nos muestra su identidad y lo único que sabe dar: amor.
Convirtámonos. Regresemos de nuestros pequeños feudos e imperios ante Aquel que, apresando su cruz, morirá en ella por salvarnos. ¿Nos damos cuenta que lo hizo, lo hace y lo hará por ti, por mí y por la humanidad? ¡Algo grande tiene nuestra alma cuando, Dios, permite pagar tan alto precio por ella!
¿Y aún decimos que “para qué” la cuaresma? Entre otras cosas porque nos posibilita nuestra vuelta personal y comunitaria hacia el Señor. ¡Revisémonos y convirtámonos al Señor!

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