miércoles, 29 de marzo de 2017

¿Quieres poner en hora tu vida?



Si tienes un minuto para convertirte,
celebrarás la Pascua con intensidad,
verdad y profundidad.

Si reservas una hora para confesarte
dejarás atrás todo lo que te pesa
para subir hasta la cruz.

Si no adelantas el reloj de tu vida,
y te dejas guiar por Dios, comprobarás
que a cada día le basta su afán.

Si dejas de mirar la hora y, lees un poco más
el Evangelio, notarás que todo el tiempo
del mundo no vale lo de un minuto
en la presencia del Señor.

Si llegas puntual a todos los sitios pero,
tarde o nunca, a la cita con Dios;
¿el día de mañana podrás esquivar
el gran encuentro con el Señor?

Si llenas tu agenda de compromisos y de fiestas,
de comidas y de aspectos secundarios.
¿Cuándo le dejarás a Dios que ponga
en hora tu corazón?

Si, una hora para Dios te parece una eternidad y,
en cambio, 24 te parecen pocas para el triunfo
o la distracción. ¿No crees que ya es el momento
 de que pienses qué es o qué puede ser tu vida interior?

Si, el reloj de tu fe, quedó desfasado  en la mesilla
de tu olvido. ¿Por qué no intentas darle cuerda
o ponerle pilas con la eucaristía de cada domingo?

Si, el reloj de tu esperanza, quedó agarrotado
por la presión de tu entorno; ¿por qué no incentivas
en tu vida el silencio o la oración personal?

Si, el segundero de tu reloj cristiano, va despacio
para con las cosas de Dios y muy deprisa
para con las del mundo; ¿por qué no intentas
acompasarlo con tu colaboración
en algún grupo eclesial o parroquial?

En cuaresma, porque es tiempo de gracia,
hay que aprender a mirar el reloj de otra manera:
dando más importancia a lo que, como cristianos,
llegamos retrasados, y demorando aquello
que nos puede producir dejadez,
pereza o distanciamiento de Dios

¡Pon en hora pascual tu reloj cristiano!
¡La Cuaresma te ayudará a conseguirlo!

P. Javier Leoz

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