domingo, 16 de abril de 2017

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Colosas 3, 1-4


Hermanos:
Ya que ustedes han resucitado con Cristo, busquen los bienes del cielo donde Cristo está sentado a la derecha de Dios. Tengan el pensamiento puesto en las cosas celestiales y no en las de la tierra. Porque ustedes están muertos, y su vida está desde ahora oculta con Cristo en Dios. Cuando se manifieste Cristo, que es la vida de ustedes, entonces ustedes también aparecerán con Él, llenos de gloria.

Palabra de Dios.



Aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra. Esta es lo que dice san Pablo a los Colosenses: que amemos los bienes de arriba, antes que a los bienes de la tierra. Los bienes de la tierra los necesitamos para vivir aquí y no nos queda más remedio que buscarlos. San Pablo lo sabía muy bien y, por eso, lo mismo que les dice a los Colosenses que aspiren a los bienes de arriba, también dice que él siempre procuró ganarse el sustento con el trabajo de sus manos. Se trata de que tengamos una buena jerarquía de valores. Lo primero es lo primero, y lo primero es buscar el Reino de Dios y su justicia, pero sabiendo que el Reino de Dios y su justicia tienen que realizarse también aquí, en la tierra, y que en la tierra tenemos que vivir siempre con los pies en el suelo. El dinero tiene que ser sólo un medio, nunca un fin en  sí mismo, un medio para conseguir los bienes superiores de la justicia, de la vida, de la verdad, del bien. Y lo que decimos del dinero debemos decirlo igualmente del poder, de la cultura, del progreso, etc. En definitiva, que el peso del cuerpo no impida volar al alma hasta lo más alto y más santo, hasta los bienes de arriba.

Gabriel González del Estal   

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