domingo, 28 de mayo de 2017

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los cristianos de Éfeso. Ef 1, 17- 23

Hermanos: Que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, les conceda un espíritu de sabiduría y de revelación que les permita conocerlo verdaderamente. Que él ilumine sus corazones, para que ustedes puedan valorar la esperanza a la que han sido llamados, los tesoros de gloria que encierra su herencia entre los santos, y la extraordinaria grandeza del poder con que él obra en nosotros, los creyentes, por la eficacia de su fuerza. Este es el mismo poder que Dios manifestó en Cristo, cuando lo resucitó de entre los muertos y lo hizo sentar a su derecha en el cielo, elevándolo por encima de todo Principado, Potestad, Poder y Dominación, y de cualquier otra dignidad que pueda mencionarse tanto en este mundo como en el futuro. Él puso todas las cosas bajo sus pies y lo constituyó, por encima de todo, Cabeza de la Iglesia, que es su Cuerpo y la Plenitud de Aquel que llena completamente todas las cosas.


Palabra de Dios.

En este comienzo de la carta a los Efesios, Pablo hace una reflexión completa del misterio cristiano y, a la vez, compleja. Distinguir y reflexionar cada uno de sus términos, nos ayudará a conocer más nuestra fe. Nada está por encima de Jesús, no hay poder que lo supere. Por eso, toda nuestra vida se inclina ante él. En este día, sugerimos meditar y hacer silencio ante esta hermosa frase: “Él puso todas las cosas bajo sus pies”.

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