domingo, 28 de mayo de 2017

¡Qué tarea nos dejas, Señor!



¿Por qué desapareces tan inesperadamente
sabiendo que nos dejas huérfanos, Señor?
¿Quién pronunciará las palabras certeras
cuando, a nuestro lado, venza la confusión o la mentira?
¿Quién proporcionará el pan multiplicado
cuando el hombre, además de tu presencia,
nos exija el sustento de cada día?
¿Quién calmará los dolores de los enfermos?
¿Quién resucitará a los que, de improviso,
han muerto y estaban llamados a la vida?

¡Qué tarea nos dejas, Señor!
Te vas al cielo y, mirando a nuestro alrededor,
sentimos que nos va a faltar tu mano,
que tus huellas se difuminarán
como el agua del mar elimina las de la arena

¡Qué tarea nos dejas, Señor!
Proclamar tu  mensaje
cuando, los oídos de los más cercanos,
están dispuestos para todo…menos para Ti
Llevar tu  Palabra
cuando, los que saben leer entre líneas,
prefieren voces sin compromiso ni verdad
reclaman señales con sabor a tierra
y no pregones con promesas de eternidad

¡Qué tarea nos dejas, Señor!
Vivir, según Tú viviste
Amar, como Tú amaste
Orar, como Tú rezaste
Perdonar, como Tú perdonaste
Sentir a Dios Padre
como Tú, Señor, sólo lo hiciste

¡Qué tarea nos dejas, Señor!
Te vas al cielo, al encuentro con el Padre
sabiendo que, aún con muchas debilidades,
intentaremos sostener tu obra aquí iniciada
¡Vete, Señor! ¡Pero no nos abandones!
Vete, Señor, y ojala pronto vuelvas
a culminar Reino que no acaba aquí en esta tierra.
Amén.

P. Javier Leoz

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