domingo, 11 de junio de 2017

Lectura de la segunda carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Corinto 13, 11-13



Hermanos:
Alégrense, trabajen para alcanzar la perfección, anímense unos a otros, vivan en armonía y en paz. Y entonces, el Dios del amor y de la paz permanecerá con ustedes.
Salúdense mutuamente con el beso santo: Todos los hermanos les envían saludos.
La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo permanezcan con todos ustedes.

Palabra de Dios.



 Dios es comunión entre personas. El misterio de unidad y comunión de Dios debe reflejarse también en nuestra vida. Somos muchos y distintos, pero estamos llamados a la unidad y comunión. Unidad no es uniformidad, sino riqueza de dones y carismas. Ninguna persona que quiera alcanzar la unión con Dios puede caer en la tentación de vivir aislado y dominado por su egoísmo individualista. Necesitamos la conexión con los otros, pues nadie puede llegar a Dios si no está en comunión con los hermanos. Quien dice que ama a Dios y no ama a su hermano es un mentiroso. El misterio de Dios unidad y comunión debe trasladarse a nuestra manera de organizar justamente la sociedad. Nuestra fe en la Trinidad tiene consecuencias para la existencia del hombre en la tierra.

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