lunes, 10 de julio de 2017

AGUSTÍN ZHAO RONG Y COMPAÑEROS, MÁRTIRES EN CHINA

Hasta 1583 no se inició una actividad misionera católica en China, gracias a la obra del jesuita Mateo Ricci, después de que en 1514 los portugueses, desembarcaran en Guangzhou (Cantón), comenzaron los primeros contactos comerciales. A la muerte de este jesuita en 1619, había unos 2.500 cristianos. Después de que la dinastía Ming fue sustituida por la Manchú (1644), comenzó una primera reacción contra los cristianos, exarcebada también por el desarrollo de la cuestión de los ritos. En la persecución de 1648, sufrió martirio, con la acusación de haber falsas doctrinas religiosas, el dominico san Francisco Fernández de Capillas, protomártir de China, que había empezado 15 años antes su trabajo apostólico en la provincia de Fujian.
san Agustín Zhao Rong
Bajo el reinado del emperador Kangxi (1654-1722) se siguieron dando condiciones favorables para la expansión del cristianismo (los jesuitas fueron llamados a Pekín en calidad de “doctos”), si bien, a menudo turbadas, una vez más, por la cuestión de los ritos, la misma que durante los sucesores de aquel soberano contribuirá a desencadenar entre 1726 y 1796 un largo período de persecuciones. Entre 1747-1748 sufrieron el martirio el obispo dominico Pedro Mártir Sans(1747), y cinco dominicos (1748): Francisco Serrano,Joaquín RoyoJuan Alcober y Francisco Díaz.
A comienzos de 1800, tras la represión de las revueltas instigadas por la secta del “loto blanco”, los cristianos fueron acusados de rebelión y hostilidad a la autoridad imperial y los misioneros proscritos del país. Entre los mártires de esta persecución se cuentan los catequistas chinos: Pedro Wu Goecheng (1814) y José Zhang-Dapeng (1815), el  Obispo de Tabranca Juan Gabriel Taurin Dufresne (1815), el sacerdote Agustín Zhao Rong (1815), el franciscano Juan Lantruda de Triora (1816), los sacerdotes José Yuan-Tsi-Te (1817) y Pablo Lieou-Han-Tso(c.1818), el paulista Francisco de Régis Clet (1820), el sacerdote Tadeo Liu (1823), el catequista Pedro Liu Ouen-Yen (1834).
En la nueva oleada de persecuciones que sobrevino en los años del conflicto anglochino, conocido como “la guerra del opio” (1839-1842), padeció martirio el catequista Joaquín Ho-Kai-Tche (1839). Otros muchos cristianos testimoniaron con la vida su fe, como el misionero oratoriano Juan Gabriel Perboyre (1840), el sacerdote de las Misiones Extranjeras Augusto Chapdeleine (1856), el laico chino Lorenzo Bai Xiaoman (1856), la catequista Inés Cao Guiying (1856). 
En 1858, por orden del mandarin MaoKou (en la provincia de Guizhou) fueron tres los catequistas asesinados, conocidos como los “Mártires de MaoKou”: Jerónimo Lou-Tigmey,Lorenzo Wang Bing y Águeda Lin-Tchao. A estos hay que añadirles el mártir José Tchong-ta-Pong. En 1860 el Tratado de Pekín admitió la libertad religiosa, y a pesar de ello continuó la persecución. 
En 1861 sufrieron martirio, dos seminaristas y dos laicos. Se les conoce como “Mártires de Qingyanzhen”: José Zhang Wenlan, seminarista. Pablo Chen Changpin, seminarista. Juan Bautista Lou Tingying, laico. Marta Wang-Luo Mande, laica. 
En 1862, fueron masacrados los “Mártires de Guizhou”, a saber: Juan Pedro Neel, Sacerdote de las Misiones Extranjeras. Los catequistas: Martín Wu XueshengJuan Zhang Tianshen,Juan Chen Xianheng y Lucía Yi Zhenmei. 
Vino una época de relativa tranquilidad, Francia sustitutyó a Portugal como potencia protectora de las misiones, con lo cual se promulgó un decreto que se permitía a los chinos seguir el cristianismo. La Iglesia pudo vivir abiertamente y ejercer su labor misionera y se multiplicó la presencia de misiones y misioneros. 
En el período inmediatamente posterior a la guerra chino-japonesa de 1894-1895, que llevó a la división de China en zonas de influencia extranjeras, la emperatriz Cixi canalizó contra los occidentales, y sobre todo contra los misioneros europeos y los católicos chinos (considerados como una quinta columna que actuaba en favor de las potencias extranjeras), el odio del movimiento de los boxers. En los años 1900-1909 se produjeron numerosas matanzas de cristianos, en las que perecieron cerca de 30.000 personas, sobre todo en las provincias septemtrionales del país. Como resultado de esto tuvo lugar el martirio de algunos misioneros y de muchos chinos que se agruparon en los siguientes grupos.
a) Mártires de Shanxi, el 9 de Julio de 1900, que era Franciscanos: el obispo Gregorio Grassi, el obispo auxiiliar Francisco Fogolla, (Ver la entrada que hoy se celebra de estos santos con una referencia del Martirologio Romano aparte).  
b) Mártires del Hunan Meridional, el 7 de Julio 1900, también sacerdotes franciscanos:Antonio Fantosanti, José María Gambaro Cesidio Giacomantonio (4 Julio). A los franciscanos se añaden siete Franciscanas Misioneras de María: María Ermelina de Jesús,María de la PazMaría ClaraMaría de Santa NataliaMaría de San JustoMaría Adolfina y María Amandina (9 Julio). 
La rebelión de los bóxers se difundió al vicariato apostólico Xianxian, confiado a los jesuitas, los cristianos asesinados se cuentan por millares. Entre los misioneros jesuitas se encuentran: León Ignacio Mangin, Pablo DennModesto Andlauer y Remigio Isoré. Hay que destacar el martirio de María Zhu que trabajaba en la misión y dio su vida para protejer a los misioneros. 

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