domingo, 23 de julio de 2017

Lectura de la carta del Apóstol san Pablo a los cristianos de Roma 8, 26-27


 
Hermanos:
El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero el Espíritu intercede con gemidos inefables. y el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina.
 
Palabra de Dios



 “Todos tenemos una iglesia dentro de nosotros: nuestra propia conciencia. Allí está Dios, su Espíritu. Dichoso aquel que no deja solo ese santuario. Dichoso aquel que entra muchas veces a hablar a solas con Dios. Hagan la prueba hermanos, y aunque se sientan pecadores y manchados, entren más que nunca, para decir: ‘Señor corrígeme, he pecado, te he ofendido’. O cuando sienten la alegría de una buena acción: ‘Señor te doy gracias porque mi conciencia está feliz y tú me estás felicitando’, (…). Qué hermosa es la oración hermanos, cuando de veras se hace con ese Espíritu de Dios dentro de nosotros. Participando de la vida de Dios” (Mons. Oscar Romero, 23/7/78).



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